La comunidad de Vega de Rengos, en Cangas del Narcea, se encuentra sumida en el dolor tras el trágico accidente que costó la vida a dos mineros en la tarde del pasado viernes. El suceso, que tuvo lugar en la mina de la empresa Tyc Narcea, ha generado una ola de consternación y ha reavivado el debate sobre la seguridad en las explotaciones mineras de la región.
El accidente ocurrió alrededor de las 16:45 horas, cuando un derrumbe en la segunda planta de la mina dejó atrapados a dos trabajadores. En ese momento, seis personas se encontraban en el interior de la mina, divididas en dos grupos de tres. Mientras uno de los grupos realizaba labores en una altura superior, el segundo grupo, que incluía a los mineros fallecidos, se encontraba en un nivel más bajo. Se cree que el accidente se produjo durante las tareas de posteo, que consisten en asegurar el techo antes de comenzar la extracción de carbón.
Los informes iniciales sugieren que el derrumbe fue repentino y sin previo aviso, desprendiendo aproximadamente nueve metros de techo y sepultando a los dos mineros bajo toneladas de roca y carbón. Un tercer trabajador, que también es concejal del Ayuntamiento de Degaña, logró escapar del desastre al moverse unos momentos antes para recoger material, y fue él quien dio la voz de alarma.
La respuesta de los servicios de emergencia fue rápida, y se movilizaron todos los recursos necesarios para el rescate. A pesar de que el primer cuerpo fue recuperado con relativa facilidad, la recuperación del segundo fue un proceso arduo y complicado, ya que la víctima se encontraba encajada entre los escombros. Más de 30 personas participaron en las labores de rescate, que se extendieron por varias horas, atravesando una galería devastada.
Las primeras hipótesis apuntan a que el accidente fue causado por un hundimiento fortuito debido a una causa geológica puntual e inesperada. El alcalde de Cangas del Narcea, José Luis Fontaniella, confirmó que la empresa Tyc Narcea contaba con todos los permisos en regla y había sido sometida a numerosas inspecciones en los meses previos al accidente. De hecho, la última revisión se había realizado solo unas horas antes del trágico suceso, y los brigadistas que participaron en el rescate comentaron sobre el buen estado de las instalaciones y las medidas de seguridad implementadas.
La tragedia ha suscitado una serie de reacciones tanto a nivel local como nacional. La Federación de Municipios de España, a través de su presidenta, María José García-Pelayo, expresó su dolor y solidaridad con las familias de los mineros fallecidos. Asimismo, el sindicato Comisiones Obreras destacó que, a pesar de la tragedia, las circunstancias de este accidente no son comparables con el siniestro ocurrido en Cerredo hace ocho meses, donde cinco trabajadores perdieron la vida.
El sindicato también hizo hincapié en la necesidad de seguir avanzando hacia la máxima seguridad en el sector minero, recordando que la minería conlleva riesgos inherentes. En este sentido, se valoró la labor de la Brigada de Salvamento Minero, que arriesgó su vida para llevar a cabo el rescate. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también se pronunció sobre el accidente, instando a la patronal a dejar de lado el partidismo y a cerrar un acuerdo sobre la reforma integral de la ley de prevención de riesgos laborales.
En respuesta a la tragedia, el Gobierno del Principado de Asturias ha decretado dos días de luto oficial. Durante este período, las banderas de los edificios públicos ondearán a media asta y se reducirá la actividad pública del Ejecutivo autonómico. El presidente del Principado, Adrián Barbón, aseguró que se llevará a cabo una investigación exhaustiva para determinar las causas del derrumbe y reiteró el compromiso del Gobierno de apoyar a los trabajadores y sus familias en estos momentos difíciles.
Este trágico accidente en la mina de Vega de Rengos pone de manifiesto la necesidad de seguir trabajando en la mejora de las condiciones de seguridad en el sector minero, un tema que sigue siendo de vital importancia en Asturias, donde la minería ha sido una parte fundamental de la economía y la cultura local. La comunidad espera respuestas y medidas que garanticen la seguridad de los trabajadores en el futuro, para que tragedias como esta no se repitan.
