La autopista AP-7, una de las principales arterias de comunicación en Cataluña, se reabrirá completamente al tráfico en sentido sur a partir de las 3 de la madrugada, tras un cierre prolongado que ha durado casi tres semanas. Este corte fue consecuencia del derrumbe de un muro que afectó a la línea de tren en Gelida, un incidente que también estuvo relacionado con un accidente mortal en el servicio de Rodalies el pasado 20 de enero. La noticia ha sido confirmada por Ramon Lamiel, director del Servei Català de Trànsit (SCT), quien ha anunciado que, además de la reapertura, se implementarán más radares móviles a lo largo de la vía para mejorar la seguridad.
La Conselleria de Territori ha indicado que la autovía C-32, que ha servido como alternativa para muchos conductores durante el cierre de la AP-7, seguirá siendo gratuita en dirección sur hasta la medianoche del lunes. A partir de ese momento, los peajes en los tramos de Vallcarca y Cubelles volverán a ser aplicables. Lamiel ha justificado la decisión de reabrir la AP-7 a una hora tan temprana, argumentando que se trata de un «horario valle» que permite gestionar un tráfico significativo en un tramo que cuenta con tres carriles y un límite de velocidad de 120 km/h.
### Estrategias de desvío y su efectividad
La situación en la AP-7 se complicó debido a la coincidencia del corte de la autopista con problemas en el servicio de Rodalies y el bloqueo de mercancías en el Puerto de Barcelona. Ante este panorama, el SCT implementó una estrategia de desvío que permitió redirigir el tráfico hacia rutas alternativas como la B-24, la A-2 y la C-32. Lamiel ha destacado que esta estrategia ha sido efectiva, ya que la C-32, al ser gratuita, ha absorbido un incremento del 200% en el paso de camiones, aliviando así la congestión en la AP-7.
Los desvíos por la A-2, la C-31 y la B-23 también han funcionado, aunque se registraron momentos de descenso en el tráfico en estas vías, ya que muchos conductores optaron por la C-32. Lamiel ha expresado su agradecimiento por el trabajo conjunto realizado con el Ministerio de Transportes para recuperar la infraestructura afectada, cumpliendo así con la previsión de reabrir la AP-7 en el plazo establecido.
Además, el director del SCT ha elogiado la conducción responsable de los automovilistas, señalando que la siniestralidad mortal en las carreteras catalanas ha disminuido a la mitad en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este dato es alentador y refleja el impacto positivo de las medidas adoptadas durante las semanas de cierre.
### Nuevas medidas de seguridad en la AP-7
La reapertura de la AP-7 no solo traerá alivio a los conductores, sino que también se acompañará de nuevas medidas de control de velocidad. Lamiel ha anunciado la creación de una «zona especial de control de velocidad» a lo largo de los 344 kilómetros de la autopista, que va desde La Jonquera hasta Ulldecona. Esta iniciativa tiene como objetivo reducir la siniestralidad y mejorar la seguridad en la vía, que ha sido identificada como la carretera catalana con más accidentes mortales.
Para llevar a cabo este plan, se han adquirido seis nuevos «carros radar» que se utilizarán en conjunto con los Mossos d’Esquadra. Estas nuevas estrategias de control de velocidad se implementarán a lo largo de todo el año 2026, con la esperanza de que contribuyan a un entorno de conducción más seguro para todos los usuarios de la AP-7.
La combinación de la reapertura de la autopista, la implementación de radares móviles y la creación de zonas de control de velocidad representa un esfuerzo significativo por parte de las autoridades para garantizar la seguridad en las carreteras catalanas. Los conductores pueden esperar un regreso a la normalidad en sus trayectos, aunque deberán estar atentos a las nuevas regulaciones y medidas de seguridad que se pondrán en marcha en los próximos meses.
