Un tren de la línea R4 de Rodalies descarriló el 20 de enero, provocando un caos en el servicio ferroviario de Cataluña. El accidente, que ocurrió cuando el tren chocó contra un muro de contención de la AP-7 que se había desplomado sobre la vía, ha llevado a la interrupción del servicio, paros de maquinistas y reuniones urgentes entre el Govern y el Ministerio de Transportes. La autopista AP-7 permanecerá cerrada al menos hasta el 9 de febrero, mientras que el servicio ferroviario sigue funcionando con alteraciones significativas.
La consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha informado que la recuperación de dos tramos de la R1 y R4 ha permitido que el servicio opere al 80% de su capacidad. Durante un desayuno informativo en el Fórum Europa Tribuna Catalunya, Paneque enfatizó la necesidad de realizar cambios, actualizaciones e inversiones continuas para lograr un sistema ferroviario óptimo. Además, se han llevado a cabo reuniones con los sindicatos para abordar la situación, aunque la tercera ronda de contactos no logró alcanzar un acuerdo, lo que ha llevado a la amenaza de una huelga ferroviaria que afectará a Renfe y otras compañías de transporte entre el 9 y el 11 de febrero.
Por otro lado, el partido Junts ha presentado un informe jurídico que sostiene que existe una base legal sólida para rescindir el contrato con Renfe y transferir el servicio de Rodalies a Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC). Según el portavoz parlamentario de Junts, Salvador Vergés, las interrupciones del servicio constituyen un incumplimiento del contrato, lo que permitiría iniciar un proceso administrativo para rescindirlo. Sin embargo, se reconoce que un período transitorio sería necesario para ampliar la flota de trenes y el personal de FGC.
La crisis de Rodalies también ha tenido un impacto significativo en la economía local. Un 42% de los socios de Comertia, la asociación catalana de empresas del retail, ha reportado una disminución en sus ventas debido a las afectaciones en la movilidad. Un 18% de los empresarios indica que la caída en la facturación ha sido inferior al 3%, mientras que un 13% estima que el impacto se sitúa entre el 3% y el 5%. A pesar de esto, un 66% de los empresarios ha mantenido o incrementado sus beneficios en comparación con el año anterior.
En medio de esta crisis, las movilizaciones de los agricultores hacia Barcelona han añadido más presión sobre la movilidad en la ciudad. Desde Girona, tractores y vehículos han comenzado a llegar a la capital catalana, lo que podría complicar aún más la situación de transporte. Los agricultores han prometido que su protesta no interferirá en el acceso a la ciudad, pero la combinación de estas movilizaciones con la crisis de Rodalies podría generar un caos en el tráfico.
La consellera Paneque ha expresado su comprensión hacia el malestar de los usuarios de Rodalies, señalando que ha mantenido reuniones diarias con las plataformas de usuarios. Sin embargo, ha descartado la posibilidad de rescindir el contrato con Renfe, argumentando que la colaboración es el camino a seguir. Además, se han anunciado reaperturas de líneas de Rodalies en las próximas semanas, aunque la normalidad total no se espera hasta abril.
El Ministerio de Transportes ha indicado que la AP-7 podría reabrir al tráfico el lunes, tras casi tres semanas de cierre, aunque esto dependerá del avance de las obras de reparación. Mientras tanto, las autoridades continúan trabajando para restablecer el servicio ferroviario y minimizar las interrupciones, aunque la situación sigue siendo incierta y tensa para los usuarios y las empresas afectadas.
