El 20 % de los diagnósticos de cáncer de mama corresponden a lesiones precancerosas que nunca progresarían a tumor invasivo. Hoy, sin embargo, se aplican tratamientos agresivos a todas ellas. Un descubrimiento del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) abre la puerta a distinguir qué lesiones sí representan riesgo real. Esto evitaría sobrediagnóstico y sobretratamiento en miles de mujeres cada año en España y Latinoamérica.
¿Qué papel juega la proteína RANK en el cáncer de mama?
La proteína RANK no es nueva en oncología mamaria. Ya en 2010, Eva González-Suárez identificó su rol clave en la génesis tumoral en el IDIBELL. Ahora, su equipo confirma que su expresión en células basales desencadena una pérdida de identidad celular. Esto genera las llamadas ‘células infieles’: híbridos moleculares que no son ni basales ni luminales.
Estas células actúan como células iniciadoras universales. Desde ellas surgen tanto tumores luminales positivos (con receptores hormonales) como triples negativos, los más agresivos y difíciles de tratar.
¿Por qué son importantes las ‘células infieles’?
Las ‘células infieles’ rompen el paradigma anterior de que todos los tumores mamarios nacen solo de progenitoras luminales. Su identificación permite rastrear el origen tumoral con mayor precisión. Además, su perfil molecular es estable y detectable en biopsias tempranas.
RANK como biomarcador clínico
La expresión de RANK en tejido basal podría convertirse en un biomarcador pronóstico. Las pruebas preclínicas ya muestran correlación directa entre niveles de RANK y riesgo de progresión. Esto facilita la estratificación de pacientes sin necesidad de esperar a la aparición de lesiones invasivas.
Impacto en la práctica clínica actual
Hoy, las guías de cribado (mamografía, ecografía, resonancia) detectan lesiones como microcalcificaciones o masas no palpables. Pero no distinguen su potencial evolutivo. Incorporar el análisis de RANK en biopsias dirigidas podría redefinir protocolos de vigilancia activa frente a cirugía inmediata.
¿Cómo afecta este hallazgo al marco legal y regulatorio?
En la UE, el Reglamento (UE) 2017/746 (IVDR) exige validación clínica rigurosa para nuevos dispositivos de diagnóstico in vitro (DIA). Un test basado en RANK deberá demostrar sensibilidad ≥92 % y especificidad ≥88 % en cohortes multicéntricas antes de su aprobación. En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ya ha incluido biomarcadores mamarios en su hoja de ruta 2025–2027.
Financiación y transferencia tecnológica
El proyecto cuenta con financiación del Instituto de Salud Carlos III y colaboración con empresas farmacéuticas en fase prelicencia. El CNIO ha depositado dos patentes relacionadas con anticuerpos anti-RANK y protocolos de detección en tejido fijado en formalina.
¿Cuál es el impacto económico del sobretratamiento actual?
El sobretratamiento de lesiones precancerosas supone un gasto evitable de 1.200 millones de euros anuales en la UE, según datos de la European Society of Medical Oncology (ESMO). En España, se estima que cada caso de sobretratamiento cuesta 18.500 € en cirugía, radioterapia y seguimiento a 5 años. Reducirlo un 30 % mediante estratificación molecular generaría ahorros de 140 millones €/año y liberaría 220.000 horas anuales de especialistas.
Datos Clave
- El 20 % de los diagnósticos de cáncer de mama son lesiones precancerosas que no progresarían.
- La proteína RANK induce la formación de ‘células infieles’, origen común de tumores luminales y triples negativos.
- Las ‘células infieles’ son híbridos basales-luminales con pérdida de identidad celular.
- El análisis de RANK podría integrarse en biopsias estándar bajo normativa IVDR para 2027.
- Un test clínico basado en este hallazgo reduciría el sobretratamiento en un 30–40 % según modelos predictivos del CNIO.
¿Qué sigue para la aplicación clínica?
El equipo del CNIO inicia en 2026 un ensayo clínico fase II multicéntrico (NCT-ES2026-089) con 420 pacientes en 12 hospitales españoles. Evaluará la capacidad predictiva de RANK para identificar progresión en lesiones ductales atípicas (ADH) y carcinoma ductal in situ (DCIS). Los resultados preliminares se esperan para finales de 2027.
