La psoriasis no es solo una enfermedad de la piel. Es una enfermedad inflamatoria sistémica que afecta arterias, articulaciones y órganos. El estudio EDSAP revela que el 77 % de los pacientes con psoriasis moderada-grave ya presentan aterosclerosis subclínica, sin síntomas cardíacos previos. Esto exige un cambio en la vigilancia clínica: desde dermatología hasta cardiología, la coordinación es clave para prevenir infartos y ictus.
¿Qué revela el estudio EDSAP sobre la psoriasis y el sistema cardiovascular?
El estudio EDSAP, publicado en JAAD International, analizó a pacientes con psoriasis moderada-grave mediante técnicas de imagen avanzada: ecografía vascular de arterias carótidas, femorales y coronarias. Los resultados fueron contundentes: placas de ateroma estaban presentes en el 77 % de los participantes, a pesar de no tener diagnóstico previo de enfermedad cardiovascular.
Estos hallazgos confirman que la inflamación crónica de la psoriasis acelera el daño arterial. No se trata de un efecto secundario: es una consecuencia directa de la respuesta inmune disfuncional que caracteriza la enfermedad.
¿Por qué es relevante detectar lesiones tempranas?
Detectar aterosclerosis subclínica permite intervenir antes de que aparezcan síntomas. Esto reduce costos sanitarios, evita hospitalizaciones y mejora la esperanza de vida. En España, el gasto anual por paciente con psoriasis grave supera los 12.000 €, y el 40 % de esos costos se vinculan a comorbilidades cardiovasculares.
¿Cómo afecta la psoriasis al sistema vascular?
La inflamación sistémica en la psoriasis activa células endoteliales y promueve la acumulación de colesterol LDL oxidado en la pared arterial. Este proceso inicia la formación de placas de ateroma, incluso en personas jóvenes y sin factores de riesgo tradicionales como tabaquismo o diabetes.
¿Qué papel juega la edad y la gravedad?
Los participantes del estudio EDSAP tenían entre 42 y 58 años. Eran mayoritariamente hombres (63 %) con psoriasis de más de 10 años de evolución. La gravedad —medida con el índice PASI— correlacionó directamente con el volumen de placas detectadas. Esto refuerza que la psoriasis moderada-grave no es solo un problema dermatológico: es un marcador de riesgo vascular independiente.
¿Qué implica esto para la atención médica actual?
Actualmente, menos del 25 % de los pacientes con psoriasis moderada-grave reciben evaluación cardiovascular sistemática. El marco legal español (Real Decreto 109/2022 sobre estrategias de salud crónica) exige abordajes integrales, pero su aplicación es desigual. En la práctica, muchos dermatólogos no cuentan con protocolos de derivación a cardiología ni acceso a ecografía vascular.
¿Qué cambios son urgentes?
- Incluir ecografía carotídea en la evaluación inicial de psoriasis moderada-grave.
- Establecer vías rápidas de derivación entre dermatología y cardiología.
- Actualizar guías clínicas (como las de la AEDV) para incorporar criterios de riesgo vascular.
- Capacitar a médicos de atención primaria en detección temprana de comorbilidades.
¿Qué dice la evidencia económica y regulatoria?
Un informe de la Sociedad Española de Cardiología (2025) estima que integrar la evaluación vascular en la psoriasis podría reducir un 18 % las hospitalizaciones por eventos cardiovasculares en 5 años. Desde el punto de vista regulatorio, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ya exige que los nuevos fármacos biológicos para psoriasis incluyan datos sobre seguridad cardiovascular en sus estudios post-comercialización.
Datos Clave
- El 77 % de los pacientes con psoriasis moderada-grave presentan aterosclerosis subclínica.
- La inflamación sistémica acelera la formación de placas de ateroma, incluso sin factores de riesgo tradicionales.
- La edad media de los pacientes con daño vascular temprano es de 49 años.
- Menos del 25 % recibe evaluación cardiovascular sistemática en la práctica clínica actual.
- La integración de ecografía vascular podría reducir un 18 % las hospitalizaciones cardiovasculares en 5 años.
