La campaña ‘Ni un minuto más’ ha desencadenado una paralización de la actividad adicional en 38 servicios médicos de 19 hospitales públicos y concertados de Cataluña. Desde junio, los profesionales rechazan hacer horas extra no remuneradas ni reguladas, exigiendo una negociación urgente con el Departament de Salut. El sistema sanitario catalán opera hoy con un sobreesfuerzo estructural, no con capacidad sostenible.
¿Qué es la campaña ‘Ni un minuto más’?
Es una acción coordinada por el sindicato Metges de Catalunya para denunciar la sobrecarga laboral crónica. No se trata de una huelga legal, sino de la retirada voluntaria de actividad extraordinaria: módulos adicionales a la jornada ordinaria, distintos de las guardias. Estas horas extra equivalen a dobles turnos no remunerados, que muchos médicos acumulan hasta superar las 3.000 horas anuales.
¿Por qué se ha extendido tan rápido?
La adhesión masiva —ya en Anestesiología, Medicina Interna, Dermatología, Neurología, y servicios de CAP— refleja un desgaste generalizado. El secretario general Xavier Lleonart calificó la respuesta como un «éxito absoluto», subrayando que los profesionales ya no aceptan sostener el sistema con su salud.
¿Cómo afecta esto a los pacientes?
La paralización no interrumpe la atención urgente ni la actividad esencial. Pero sí reduce la capacidad de absorber demanda programada. Las listas de espera para primera visita en consultas externas ya superan los tiempos de referencia en múltiples especialidades. Según el sindicato, esto no se debe a falta de equipamiento ni infraestructura, sino a falta de personal médico.
¿Qué dice el marco legal?
La actividad extraordinaria está regulada por el Estatut dels Treballadors y el Decret 101/2011 de Cataluña. Sin embargo, su aplicación es irregular: muchas horas extra se gestionan como ‘peonadas’ informales, sin registro ni compensación. Esto vulnera el principio de igualdad retributiva y el derecho a la salud laboral, reconocido en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.
¿Cuál es el impacto económico real?
Cada hora extra no remunerada representa un coste oculto para el sistema: rotación prematura, bajas por estrés, errores médicos y pérdida de talento. Un informe del Institut d’Estudis Regionals (2025) estima que la fuga de médicos especialistas cuesta al sistema catalán más de 42 millones de euros anuales en formación reemplazada y contratación urgente. Además, el retraso en diagnósticos incrementa los costes de tratamiento en fases avanzadas.
¿Qué exigen los médicos?
- Revisión urgente de las plantillas mínimas obligatorias por servicio.
- Inclusión de la actividad extraordinaria en los acuerdos de jornada y remuneración.
- Creación de un observatorio independiente de carga asistencial real.
- Cumplimiento efectivo del límite de 48 horas semanales establecido por la Directiva 2003/88/CE.
¿Qué datos clave debes conocer?
- 38 servicios médicos ya han retirado su actividad extra desde junio de 2026.
- Algunos especialistas acumulan hasta 3.000 horas anuales, el doble de una jornada completa.
- Las listas de espera superan los tiempos de referencia en 12 especialidades clave.
- Hospitales como Vall d’Hebron, Bellvitge, Sant Pau, Germans Trias i Pujol y Josep Trueta están afectados.
- La campaña incluye ya adhesiones de centros de atención primaria (CAP).
El contexto actual muestra una tensión sistémica: el sistema sanitario catalán no colapsa por falta de inversión, sino por desgaste humano no contabilizado. La presión no es coyuntural. Es estructural. Y su resolución exige no solo acuerdos salariales, sino una redefinición del modelo de gestión clínica, con indicadores objetivos de carga laboral y mecanismos de rendición de cuentas reales. Sin eso, cualquier solución será paliativa.
