La primera encuesta electoral de la Generalitat en 2026, del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), se retrasó a julio por problemas técnicos en la contratación del trabajo de campo. Su publicación coincidirá con la aprobación de los presupuestos de Salvador Illa, y marcará el inicio de una fase crítica para la gobernabilidad. El factor más disruptivo no es ERC ni Junts, sino el auge de Aliança Catalana, cuyo crecimiento redefine alianzas, erosionando a partidos tradicionales y reconfigurando el mapa electoral catalán.
¿Por qué Aliança Catalana está ganando terreno en 2026?
El ascenso de Aliança Catalana ya no se explica solo por el ‘procés’. Un estudio del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS) de la UAB revela que la inmigración es ahora su eje movilizador principal. Supera a la independencia como prioridad entre sus votantes. Esto permite captar electores de Junts que buscan posturas más rígidas en materia de fronteras y orden público.
El discurso de prioridad nacional, ya sea catalana o española, actúa como puente entre electorados antagónicos. Aliança y Vox comparten este eje, aunque con símbolos distintos: la ‘estelada’ y la ‘rojigualda’ se diluyen ante un mensaje común de soberanía cultural y control migratorio.
¿Cómo afecta este crecimiento a la gobernabilidad en Catalunya?
Aliança Catalana ya es la cuarta fuerza política, según el último barómetro del CEO de 2025. Su avance se produce a costa de Junts, que pierde apoyo entre votantes desencantados con su moderación. En municipios clave como Ripoll, su alcaldesa Sílvia Orriols consolida una base local que escala a nivel autonómico.
Este fenómeno complica los escenarios de investidura. Un Govern de coalición entre PSC y ERC ya enfrenta dificultades de gobernabilidad. La irrupción de Aliança como fuerza de veto en ayuntamientos y en el Parlament añade una capa de inestabilidad institucional. No se trata solo de un cambio de votos: es un cambio de ecuación de poder.
¿Qué marco legal y económico condiciona su expansión?
Aliança Catalana opera dentro del marco de la Ley Electoral de Catalunya, que favorece a partidos con arraigo local. Su estrategia municipal —ganar ayuntamientos pequeños y medianos— le da acceso a financiación pública y visibilidad mediática sin necesidad de una representación parlamentaria masiva.
Económicamente, su discurso se alimenta de la presión en servicios públicos en zonas con alta llegada de migrantes. No hay datos oficiales que vinculen directamente esa presión con su crecimiento, pero sí hay correlación en municipios donde la tasa de inmigración supera el 25 % y el gasto social per cápita es inferior a la media autonómica.
Datos Clave
- Aliança Catalana es la cuarta fuerza electoral en Catalunya según el CEO 2025, por delante de Junts en intención de voto en 12 municipios.
- La inmigración es el primer eje movilizador para el 68 % de sus votantes, según el estudio del ICPS (UAB, 2026).
- Su crecimiento se produce en paralelo al de Vox, con el que comparte el eje de la prioridad nacional, aunque con identidades soberanistas distintas.
- El retraso del barómetro del CEO hasta julio 2026 coincide con la fase de aprobación de los presupuestos de la Generalitat, un momento clave para medir la estabilidad del Govern de Salvador Illa.
¿Qué impacto tiene en el sistema de partidos catalán?
Aliança Catalana no es una réplica de Vox ni una escisión de Junts. Es una fuerza híbrida: independentista, nacionalista catalana y antiinmigración. Su éxito revela una fractura profunda en el electorado soberanista: ya no se vota solo por la República, sino por la defensa de la identidad cultural frente a la transformación demográfica.
Este cambio redefine las alianzas. Junts pierde votos a la derecha, ERC a la izquierda, y el PSC sufre desgaste por su gestión de políticas migratorias y su alianza con partidos progresistas. El sistema multipartidista catalán se vuelve más fragmentado y menos predecible. La gobernabilidad ya no depende solo de acuerdos entre grandes partidos: depende de la capacidad de contener o integrar a una fuerza que opera en la periferia institucional, pero con creciente peso real.
