El emblemático paseo de Gràcia de Barcelona se encuentra en un momento de transformación, especialmente tras el cierre de la histórica perfumería Regia. Este establecimiento, que ha sido un referente en el sector de la perfumería desde su apertura en 1929, ha dejado un vacío que podría ser llenado por un ambicioso proyecto: la creación de un gran museo de las artes olfativas. Este nuevo espacio no solo busca preservar la rica historia del perfume en Catalunya, sino también posicionar a Barcelona como un centro mundial en esta industria.
La iniciativa está liderada por Elvira Hernández, una profesional con una vasta experiencia en marketing dentro del sector de la perfumería, y la perfumista Irene Gisbert. Ambas han recibido el apoyo de la familia Planas, propietarios de Regia, para desarrollar un proyecto que tiene como base la colección privada de la perfumería, que incluye más de 5,000 frascos de diferentes épocas y estilos. Desde esencias del antiguo Egipto hasta frascos contemporáneos, la colección es un verdadero tesoro que merece ser exhibido y apreciado.
### Un Proyecto Cultural en Marcha
El proyecto del museo se encuentra en sus primeras etapas, con un dosier confidencial que ha sido presentado a potenciales mecenas. La idea es que el museo no sea solo un espacio para exhibir frascos, sino que ofrezca una experiencia inmersiva que permita a los visitantes no solo ver, sino también oler y aprender sobre las diversas fragancias y su historia. Hernández ha enfatizado la necesidad de que el museo sea un espacio educativo que sensibilice al público sobre la importancia del sentido del olfato.
«Barcelona tiene una gran tradición como centro creativo e industrial en perfumería. Debemos trabajar para hacer de la ciudad un hub mundial», afirma Hernández. La propuesta incluye la realización de exposiciones experienciales que sirvan como prueba piloto para atraer a un público más amplio y generar interés en el proyecto.
El museo se plantea como un espacio donde se integren arte y ciencia, permitiendo a los visitantes explorar la evolución de la perfumería a través de formatos multimedia innovadores. Esto no solo enriquecería la experiencia del visitante, sino que también ayudaría a educar sobre la historia y la cultura del perfume, un aspecto que a menudo se pasa por alto.
### La Colección de Regia: Un Patrimonio Único
La colección de Regia es sin duda uno de los aspectos más destacados de este proyecto. Con más de 5,000 frascos, la colección incluye piezas que datan desde el antiguo Egipto hasta la globalización del siglo XX. Entre las joyas de la colección se encuentra un esenciero que perteneció a la reina María Antonieta, lo que añade un valor histórico y cultural incalculable.
El abogado Ramon Planas, quien abrió la perfumería en 1963, fue un pionero en la creación de un espacio dedicado a la perfumería en Barcelona. Su visión y dedicación han permitido que esta colección se mantenga viva, y ahora, con el cierre de Regia, surge la oportunidad de darle una nueva vida en un museo. La colección, que actualmente se encuentra empaquetada y almacenada, podría ser reubicada en un nuevo espacio que permita su exhibición al público.
La Fundación Planas Giralt, que gestiona la colección, ha habilitado una plataforma virtual donde se puede explorar parte de este patrimonio, aunque el museo físico sigue cerrado desde enero de 2025. La búsqueda de una nueva ubicación es un proceso que requiere tiempo y recursos, pero la comunidad de perfumería en Catalunya está comprometida con el éxito de este proyecto.
Las primeras reacciones a la propuesta han sido cautelosas pero optimistas. Muchos en la industria reconocen la dificultad de llevar a cabo un proyecto de esta magnitud, pero también ven el potencial que tiene para revitalizar el interés en la perfumería y atraer a turistas y locales por igual. La idea de un museo olfativo que combine la historia, la ciencia y la experiencia sensorial es sin duda un concepto innovador que podría marcar un antes y un después en la oferta cultural de Barcelona.
A medida que el proyecto avanza, se espera que más empresas e instituciones se unan a la causa, reconociendo la importancia de preservar y promover la rica herencia de la perfumería en Catalunya. La creación de un museo de estas características no solo beneficiaría a la comunidad local, sino que también podría posicionar a Barcelona como un destino clave en el mapa mundial de la perfumería, atrayendo a expertos, entusiastas y curiosos de todo el mundo.
