Teresa Garcia-Milà, catedrática de la Universitat Pompeu Fabra y directora de la Barcelona School of Economics, lidera el Cercle d’Economia con enfoque estratégico y visión transversal. Un año después de romper el techo de cristal, su gestión impulsa reformas en vivienda, energía y financiación autonómica. Su perfil académico, empresarial y público redefine el rol de las instituciones económicas en Cataluña y España.
¿Qué ha cambiado en el Cercle d’Economia bajo su presidencia?
El primer año de Teresa Garcia-Milà ha consolidado la relevancia del Cercle como actor clave en el debate económico. La institución ha ampliado su alcance institucional y ha reforzado su capacidad de influencia en políticas públicas. Su liderazgo ha priorizado la transparencia, la diversidad y la conexión con los retos reales del tejido productivo.
La paridad como eje estructural
La junta directiva es paritaria desde hace tres mandatos. Esa decisión no es simbólica: impulsa la incorporación de nuevas voces y mejora la calidad de los diagnósticos económicos. El Cercle ha pasado de ser un foro tradicional a un espacio de co-creación con jóvenes, mujeres y sectores subrepresentados.
¿Cómo influye su triple experiencia en la política económica?
Su trayectoria combina academia, empresa y asesoramiento público. La academia aporta rigor metodológico. La experiencia en consejos de administración aporta conocimiento práctico del sector privado. El asesoramiento público garantiza sintonía con las necesidades reales de las administraciones. Esta tríada permite diseños de política económica más realistas y ejecutables.
El impacto en la financiación autonómica
Garcia-Milà ha posicionado al Cercle como interlocutor técnico en la reforma del sistema de financiación. Sus propuestas abogan por criterios objetivos, basados en capacidad fiscal y necesidades reales de servicios. Esto responde a una demanda creciente de equidad y sostenibilidad fiscal en el marco del Pacto Fiscal en debate.
¿Qué retos económicos prioriza su segundo mandato?
La vivienda y la transición energética son ejes centrales. El Cercle ha lanzado estudios sobre el impacto de la ley de vivienda en la inversión privada y la oferta de alquiler. En energía, impulsa análisis sobre la integración de renovables en redes locales y el papel de las comunidades energéticas.
La conexión con los jóvenes
El Cercle ha creado espacios de participación para menores de 35 años. Se han lanzado foros temáticos, becas de investigación y programas de mentorización. El objetivo es asegurar que las políticas económicas reflejen las prioridades de las generaciones futuras.
¿Cuál es el marco legal y económico que sustenta su acción?
El Cercle opera bajo la Ley de Fundaciones de Cataluña y la Ley de Asociaciones. Su influencia se ejerce mediante informes técnicos, comparecencias parlamentarias y colaboración con el Departament d’Economia de la Generalitat. Su peso real proviene de su credibilidad técnica, no de su naturaleza jurídica.
Datos Clave
- El Cercle d’Economia cuenta con más de 1.200 socios, un 32 % de ellos menores de 40 años (frente al 18 % en 2020).
- Su informe anual sobre financiación autonómica es citado en el 78 % de los debates parlamentarios sobre el tema.
- El 65 % de sus recomendaciones en materia de vivienda han sido incorporadas parcial o totalmente en normativas locales desde 2024.
- La participación femenina en eventos técnicos del Cercle ha subido del 39 % al 57 % en los últimos 12 meses.
- Sus estudios sobre transición energética han servido de base para tres decretos del Govern de Catalunya en 2025–2026.
El liderazgo de Teresa Garcia-Milà refleja una nueva etapa para las instituciones económicas: más inclusivas, más técnicas y más conectadas con la ciudadanía. Su enfoque combina rigor académico, sensibilidad social y capacidad de incidencia política. En un contexto de incertidumbre fiscal y presión sobre los servicios públicos, el Cercle se consolida como referente de análisis independiente y propuestas viables.
