El 1 de mayo de 2026 marcó el inicio oficial de las restricciones de acceso al parking de Cala Salada, una medida que ya lleva una década en vigor. La temporada turística arranca ahora con mayor anticipación: desde mayo hasta el 15 de octubre, de lunes a domingo, entre las 9:30 y las 17:00 horas. El objetivo es proteger la capacidad de carga ambiental, garantizar la seguridad vial y evitar colapsos en una zona de alta demanda.
¿Por qué se aplican restricciones en Cala Salada desde mayo?
La ampliación del periodo de control —de junio a mayo— responde a un aumento sostenido de visitantes fuera de la temporada alta. El Ayuntamiento de Sant Antoni y la Conselleria de Medio Ambiente ajustaron el calendario tras constatar que el aforo excedía los límites sostenibles desde principios de primavera. La medida no es nueva, pero sí más estricta: ahora se aplica 24/7 durante 5,5 meses, no solo en julio y agosto.
El sistema de control no es automático ni digital
No hay cámaras ni sensores que cuenten plazas en tiempo real. El acceso se gestiona de forma manual mediante dos puntos de control: uno en la entrada costera y otro en el acceso al aparcamiento. Los agentes aplican un sistema dinámico, similar a un tetris vehicular, ajustando la entrada según el tamaño y tipo de vehículo. Esto evita bloqueos y optimiza el uso del espacio.
¿Cómo afectan las restricciones a los turistas en 2026?
La mayoría de los visitantes llega sin conocer la normativa. En la primera jornada, más del 90 % de los conductores ignoraba la existencia de la restricción. Algunos lograron entrar porque el parking aún no estaba completo. Otros fueron redirigidos al aparcamiento disuasorio de Can Coix, desde donde opera un bus lanzadera gratuito hasta la cala. El servicio funciona cada 12 minutos y reduce la presión sobre la zona costera.
El impacto económico es dual
Por un lado, los comercios locales reportan una caída del 18 % en ventas en los primeros días, según datos preliminares de la Asociación de Comerciantes de Sant Antoni. Por otro, el transporte público ha incrementado su facturación un 32 % en comparación con mayo de 2025. Además, los operadores de alquiler de coches registran un aumento del 24 % en reservas de vehículos eléctricos, que tienen prioridad en el acceso.
¿Qué dice la normativa legal sobre el control de accesos?
La medida se sustenta en el Decreto 12/2018 del Govern de les Illes Balears, que autoriza a los ayuntamientos a regular el tráfico en zonas de especial sensibilidad ambiental. Cala Salada está incluida en el Pla Especial de Protecció de la Cala Salada i Saladeta, aprobado en 2021. Este plan establece límites de aforo, horarios de acceso y protocolos de gestión de emergencia. Además, la norma exige información clara en los accesos y señalización multilingüe —algo que aún no se cumple del todo, según denuncias vecinales.
Los residentes enfrentan nuevas limitaciones
Los vehículos con matrícula local tienen prioridad, pero deben acreditar su residencia mediante el carnet de empadronamiento digital. Sin embargo, muchos vecinos señalan que los controles no distinguen entre residentes reales y segundas residencias. Esto ha generado tensiones, especialmente entre propietarios de viviendas en la zona que no viven allí todo el año.
¿Qué alternativas existen para acceder a Cala Salada?
El transporte público no es la única opción. Se promueve el uso de bicicletas eléctricas, con 42 plazas de aparcamiento habilitadas en Can Coix. También se permite el acceso a pie desde Sant Antoni (3,2 km) y desde Cala Gració (2,1 km), con senderos señalizados. Desde 2025, se prohíbe el estacionamiento en los márgenes de la carretera IB-2012, con multas de hasta 200 €.
Datos Clave
- Las restricciones abarcan del 1 de mayo al 15 de octubre, 7 días a la semana.
- El horario de control es de 9:30 a 17:00 horas, con cierre automático al alcanzar el aforo.
- Se gestionan 187 plazas en el parking principal, ajustadas manualmente por tamaño de vehículo.
- El bus lanzadera desde Can Coix opera desde las 8:30 hasta las 18:30, con frecuencia cada 12 minutos.
- La normativa se aplica bajo el Decreto 12/2018 y el Pla Especial de Protecció de 2021.
El sistema de acceso a Cala Salada refleja una transformación más amplia: la gestión turística ya no se centra solo en la demanda, sino en la capacidad de carga ambiental y la equidad territorial. Las decisiones tomadas aquí sirven de modelo para otras calas de Ibiza y Formentera. La sostenibilidad ya no es una opción: es una obligación legal y económica.
