La trayectoria de Queralt Castellet en el mundo del snowboard es un testimonio de dedicación, resiliencia y pasión por el deporte. Con seis participaciones olímpicas a sus espaldas, la ‘rider’ de Sabadell se ha convertido en una figura emblemática del deporte español, destacándose en la disciplina del half pipe. A medida que se acerca la próxima edición de los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina 2026, Castellet reflexiona sobre su carrera y el impacto que ha tenido en las nuevas generaciones de deportistas.
### Un Viaje Olímpico Lleno de Desafíos
Desde su debut en los Juegos Olímpicos de Turín 2006, Queralt ha sido un pilar del snowboard español. Su primera aparición fue a la edad de 16 años, y desde entonces ha acumulado una experiencia invaluable en el deporte. A lo largo de los años, ha enfrentado numerosos desafíos, tanto dentro como fuera de la pista. La reciente medalla de plata que obtuvo en Pekín 2022 no solo fue un logro personal, sino también un alivio emocional. «La plata de Pekín me quitó un peso de encima gigante. Yo ya sabía que podía hacerlo, pero quería demostrarlo y lo hice. Y eso, lejos de llenarme el estómago, lo que ha hecho en estos años es darme todavía más motivación para seguir trabajando en el día a día», comparte Castellet.
La disciplina del half pipe, en la que se especializa, es conocida por su alto nivel de riesgo. La estructura, que se asemeja a un medio cilindro, permite a los atletas realizar acrobacias espectaculares mientras se deslizan por sus paredes de 6,7 metros de altura. Castellet ha tenido que lidiar con caídas y lesiones a lo largo de su carrera, incluyendo un grave accidente en diciembre de 2023 que resultó en un neumotórax y la fractura de seis costillas. Sin embargo, su perspectiva sobre el dolor y el riesgo es admirable. «Al final es una caída más de las mil que he tenido y de las mil que voy a tener aún. He tenido otras mucho peores, solo que no había una cámara para grabarlas. El deporte que hacemos es así, conlleva muchos riesgos y hay caídas con consecuencias físicas graves. Pero se superan y ya está», afirma con una naturalidad que refleja su amor por el deporte.
### La Montaña como Refugio y Maestra
La conexión de Castellet con la montaña va más allá de su carrera deportiva. Tras la trágica pérdida de su novio y entrenador, Ben Jolly, quien se suicidó a los 29 años tras ser diagnosticado con tumores cerebrales, la montaña se convirtió en su refugio. «La montaña fue la que me salvó entonces. Siempre he dicho que de la montaña nunca vas a parar de aprender, siempre te va a enseñar. Si entiendes eso desde el respeto, siempre vas a vivir tus experiencias de un modo más real», explica. Esta conexión profunda con la naturaleza le ha permitido encontrar un sentido de paz y propósito en medio del dolor.
Castellet también es consciente de su papel como modelo a seguir para las jóvenes deportistas. «Me emociona pensar que quizá pueda ser una figura inspiradora para niñas que están empezando, a las que les encanta el snowboard y quieren dedicarse a ello», dice. Su legado ya está escrito, y a medida que se acerca el final de su carrera, sigue motivada por la posibilidad de aprender y crecer en su deporte. «Lo que me sigue motivando de mi deporte es que puedo aprender todos los días. El día que ya no lo haga será el día en el que pensaré en retirarme», afirma con determinación.
A medida que se prepara para los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, Castellet se encuentra en una posición única. Aunque es considerada una candidata para obtener un diploma olímpico, también tiene la ambición de luchar por una nueva medalla. Sin embargo, la competencia es feroz, especialmente con la aparición de nuevas estrellas como la surcoreana Choi Ga-On, quien es casi dos décadas más joven que ella. A pesar de los desafíos, Castellet sigue siendo una fuerza a tener en cuenta en el mundo del snowboard.
La historia de Queralt Castellet es un recordatorio de que el deporte no solo se trata de ganar medallas, sino también de la pasión, la perseverancia y la capacidad de superar adversidades. Su legado en el snowboard español es indiscutible, y su conexión con la montaña y su deseo de inspirar a las nuevas generaciones aseguran que su impacto perdurará mucho más allá de su carrera competitiva.
