La Casa Blanca lanzó un video oficial que usa el término ‘alien’ —palabra con doble significado en inglés: extraterrestre y extranjero— para describir a personas migrantes. La campaña, titulada ‘They walk among us’, mezcla ficción y retórica gubernamental. Su objetivo: normalizar la vigilancia ciudadana y justificar operativos de ICE. El mensaje impacta en la percepción pública, afecta derechos fundamentales y refleja una estrategia comunicacional sin precedentes en la historia reciente de la política migratoria estadounidense.
¿Por qué la Casa Blanca usa el término ‘alien’ para referirse a migrantes?
El uso deliberado de ‘alien’ no es casual. Es una estrategia lingüística que activa sesgos cognitivos. Al vincular a personas con seres no humanos, se deshumaniza su condición jurídica y social. Este lenguaje aparece en documentos oficiales, no en memes o discursos informales. Refleja una decisión institucional de redefinir el estatus legal como una amenaza existencial.
El marco legal detrás del término
La Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1952 (INA) define formalmente a los no ciudadanos como ‘aliens’. Es un término técnico, no peyorativo en su origen. Pero su reactivación en contexto de crisis migratoria y operativos masivos transforma su carga semántica. Hoy, aparece en órdenes ejecutivas, comunicados de ICE y páginas web oficiales sin advertencia ni contexto jurídico.
¿Qué impacto económico tiene esta narrativa?
Esta retórica no es solo simbólica. Tiene consecuencias reales. Las empresas que contratan a trabajadores migrantes enfrentan auditorías más frecuentes. Los sectores dependientes de mano de obra —agricultura, construcción, hostelería— reportan pérdidas estimadas en 12.400 millones de dólares anuales por rotación forzada y miedo a la contratación. Además, los gastos en detención y deportación superan los 3.800 millones de dólares al año, según el Migration Policy Institute.
El costo de la desconfianza institucional
Cuando el gobierno promueve la denuncia ciudadana, se erosiona la cooperación con autoridades locales. Ciudades con políticas sanctuary han visto caer un 22 % su tasa de denuncias por delitos menores. La desconfianza reduce la efectividad de programas de salud pública, educación y prevención delictiva.
¿Cómo afecta esta campaña a los derechos humanos?
La ONU ha expresado preocupación por el uso de lenguaje deshumanizante en políticas migratorias. El término ‘alien’, aplicado de forma sistemática y sin distinción, viola el principio de no discriminación establecido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Además, la campaña incentiva la vigilancia vecinal sin garantías procesales, lo que puede derivar en detenciones arbitrarias.
La responsabilidad de las plataformas digitales
El video se aloja en dominios oficiales (.gov), pero su difusión masiva ocurre en redes sociales. Plataformas como X y Facebook no aplican etiquetas de advertencia a contenido gubernamental, aunque sí lo hacen con cuentas privadas. Esto crea un desequilibrio de responsabilidad: el Estado emite mensajes potencialmente dañinos sin moderación externa.
¿Qué dice la ley sobre la denuncia ciudadana de migrantes?
La ley federal no obliga a los ciudadanos a denunciar a personas por su estatus migratorio. Tampoco autoriza a particulares a realizar detenciones. Sin embargo, la campaña de la Casa Blanca omite ese dato clave. En cambio, vincula la denuncia con el patriotismo y la seguridad nacional. El número de ICE aparece como una línea de emergencia, no como un canal especializado con protocolos de verificación.
Datos Clave
- El término ‘alien’ aparece 147 veces en documentos oficiales de ICE desde enero de 2025.
- El mapa interactivo de la campaña registra 3.130.000 detenciones, pero no distingue entre deportaciones, procesos judiciales o liberaciones bajo fianza.
- El 68 % de los migrantes detenidos en 2025 no tenían antecedentes penales, según datos del Departamento de Seguridad Nacional.
- La campaña se lanzó 72 horas antes de una reforma migratoria en el Senado que busca eliminar el término ‘alien’ del código federal.
- Organizaciones como ACLU y Human Rights Watch han presentado amicus curiae contra el uso institucional del término por su efecto deshumanizador.
El uso de ‘alien’ trasciende la semántica. Es un indicador de cómo el lenguaje institucional moldea la percepción colectiva, afecta mercados laborales y redefine fronteras legales. Su persistencia revela una tensión estructural entre el marco jurídico formal y su aplicación política. La economía, los derechos humanos y la gobernanza digital convergen en esta palabra: un término técnico convertido en arma retórica.
