El precio de la gasolina y el diésel en España sube de forma sostenida desde finales de febrero. La escalada coincide con el inicio del conflicto armado entre Irán, Estados Unidos e Israel, que ha alterado las rutas clave de suministro energético y elevado el barril de Brent a 100 dólares. Aunque España no importa petróleo iraní directamente, el efecto dominó en los mercados globales presiona los surtidores españoles y amenaza con encarecer la movilidad y el transporte de mercancías.
¿Por qué sube el precio de la gasolina y el diésel en España?
El estrecho de Ormuz es el epicentro del impacto. Por este paso marítimo fluye el 20 % del petróleo mundial. Los ataques a buques y la inestabilidad regional han generado riesgo geopolítico, que los operadores reflejan en los precios del crudo.
Los operadores ajustan los precios mayoristas con anticipación. Esa subida se traslada con retraso, pero de forma casi automática, a los precios finales en los surtidores.
El rol del barril de Brent
El Brent es el índice de referencia para el crudo europeo. Su cotización por encima de los 100 dólares activa mecanismos de ajuste en refinerías y distribuidoras. Esto explica por qué los precios en España suben incluso sin importaciones directas de Irán.
¿Cuál es el precio medio de la gasolina y el diésel hoy en España?
El 18 de abril de 2026, el precio medio de la gasolina sin plomo 95 es de 1,519 euros/litro, 0,09 céntimos menos que el dato anterior. Aún así, sigue 4,4 céntimos por encima del nivel previo al conflicto (1,475 €/l).
El diésel se sitúa en 1,88 euros/litro, con una ligera caída de 0,002 € respecto al día anterior. Su estabilidad es relativa: sigue siendo el combustible más caro del mercado español.
¿Por qué el diésel es clave para la economía?
El gasóleo impulsa el transporte de mercancías, la agricultura y la construcción. Su alza afecta directamente los costes logísticos, lo que puede derivar en inflación encadenada en alimentos, bienes de consumo y servicios.
¿Qué impacto económico tiene el alza de los carburantes?
El sector del transporte representa el 5,2 % del PIB español. Un aumento sostenido del precio del diésel eleva los costes operativos de más de 200.000 empresas de transporte por carretera.
Además, el IPC ya incorpora un 2,1 % de peso del grupo «transporte», donde los carburantes tienen una influencia directa. Cada 10 céntimos de subida en el litro de gasóleo puede elevar el IPC hasta 0,15 puntos porcentuales en tres meses.
El efecto en los hogares
Un conductor medio gasta 120 euros mensuales en gasolina. Con el actual precio, ese gasto ha subido un 8,5 % respecto a enero de 2026. Para familias con dos vehículos, la presión presupuestaria es aún mayor.
¿Qué marco legal regula los precios de los carburantes en España?
La Ley 34/1998 del Sector de Hidrocarburos obliga a las estaciones de servicio a publicar precios en tiempo real. Además, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) supervisa la transparencia de los márgenes de refinación y distribución.
Desde 2023, el mecanismo de estabilización de precios permite al Gobierno activar medidas fiscales (como reducciones del IEHD o del IVA) si el precio medio supera los 2,00 €/l durante 15 días consecutivos.
Datos Clave
- El estrecho de Ormuz transporta el 20 % del petróleo mundial.
- El barril de Brent supera los 100 dólares desde marzo de 2026.
- La gasolina 95 cuesta 1,519 €/l: +4,4 céntimos desde antes del conflicto.
- El diésel se mantiene en 1,88 €/l: combustible más caro del mercado español.
- El transporte por carretera representa el 5,2 % del PIB nacional.
- La CNMC supervisa los márgenes de comercialización desde 2022.
El alza de los carburantes no es un fenómeno aislado. Es un indicador temprano de tensión en las cadenas globales de suministro. Su evolución dependerá de la estabilidad en el Golfo Pérsico, de las decisiones de la OPEP+, y de la capacidad del Gobierno español para aplicar herramientas fiscales con agilidad. Mientras tanto, los conductores y las empresas ajustan sus presupuestos a una nueva realidad energética.
