El precio de la gasolina y el diésel en España sube de forma sostenida desde finales de febrero de 2026. La escalada coincide con el inicio del conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha alterado las rutas clave de suministro energético. El barril de Brent supera los 100 dólares. Los conductores pagan ya 1,51 €/litro de gasolina sin plomo 95 y 1,728 €/litro de gasóleo. Estos valores ya superan los niveles previos al estallido de la crisis.
¿Por qué sube el precio de la gasolina y el diésel en España?
La causa principal es la tensión geopolítica en el estrecho de Ormuz. Este paso marítimo estratégico transporta el 20 % del petróleo mundial. Los ataques a buques y las amenazas de cierre han generado volatilidad en los mercados de crudo.
España no importa petróleo iraní directamente. Pero depende del precio internacional del Brent, que actúa como referencia global. Cuando sube, los costes mayoristas se disparan. Las refinerías y distribuidoras trasladan esos incrementos a los surtidores españoles con pocos días de retraso.
¿Cómo afecta el estrecho de Ormuz al precio del combustible en España?
El estrecho de Ormuz es un cuello de botella energético crítico. Su bloqueo parcial o total provocaría una escasez inmediata de crudo en Europa. Aunque no hay cierre real, la percepción de riesgo basta para que los operadores compren con premio. Eso eleva los futuros del petróleo y, por ende, los precios al consumidor.
El rol del transporte de mercancías
El gasóleo es vital para el transporte de mercancías. Su alza afecta directamente a los costes logísticos. Esto se traslada a los precios de alimentos, electrodomésticos y bienes de consumo. El impacto se multiplica en la inflación subyacente, ya que el transporte es un eslabón transversal de la cadena de suministro.
¿Qué dice la ley española sobre los precios de los carburantes?
La Ley 34/1998 del Sector de Hidrocarburos regula la transparencia en los precios. Obliga a las estaciones de servicio a publicar los precios en tiempo real en el Sistema de Información de Precios de Carburantes (SIPC). Además, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico puede activar mecanismos de contención, como la reducción temporal del IVA o la suspensión del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH).
Medidas fiscales en marcha
Desde marzo de 2026, el Gobierno mantiene una reducción del IEH de 20 céntimos por litro. Sin ella, los precios serían entre 0,04 y 0,06 €/litro más altos. No obstante, esta medida no compensa la presión alcista del crudo internacional.
¿Cuál es el impacto económico real para los conductores y empresas?
El aumento acumulado desde febrero supera los 0,035 €/litro en gasolina y 0,022 €/litro en diésel. Para un conductor medio que llena 50 litros cada 15 días, eso representa un sobrecoste de 1,75 € por repostaje, o 14 € mensuales adicionales.
Para una empresa de transporte con una flota de 20 camiones, el impacto es de miles de euros al mes. Esto presiona los márgenes y acelera la demanda de vehículos eléctricos y hidrógeno verde, aunque la infraestructura de recarga sigue insuficiente.
Datos Clave
- El barril de Brent cotiza por encima de 100 dólares desde marzo de 2026.
- El estrecho de Ormuz maneja el 20 % del petróleo mundial.
- España aplica una reducción del IEH de 0,20 €/litro, vigente hasta junio de 2026.
- El gasóleo es el combustible dominante en el transporte de mercancías, con una participación del 82 %.
- La inflación interanual en España subió 0,4 puntos en abril por el efecto carburantes.
El contexto actual muestra una clara interdependencia entre geopolítica, mercados energéticos y política fiscal nacional. La estabilidad de los precios en los surtidores ya no depende solo de la oferta y demanda doméstica. Depende de decisiones tomadas a miles de kilómetros, en zonas de alto riesgo. La transición energética deja de ser una opción estratégica y se convierte en una necesidad operativa para reducir la vulnerabilidad externa.
