El curso 2025-2026 cierra con una cifra crítica: 335.746 alumnos en Cataluña tienen necesidades educativas específicas (NEE). Eso representa el 35% del alumnado entre 1º de Infantil y 4º de la ESO. Son 9.000 más que el año anterior, y el sistema educativo no cuenta con los recursos humanos, materiales ni formativos para atenderlos con garantías. Las huelgas docentes de marzo no son una protesta aislada: son la expresión de un colapso estructural.
¿Qué significa tener NEE en la escuela catalana actual?
Las NEE se dividen en dos categorías oficiales: NEE A y NEE B. Los primeros —43.366 estudiantes— tienen diagnósticos médicos o psicopedagógicos como discapacidad física, intelectual, sensorial, trastorno del espectro autista (TEA) o trastornos graves de conducta. Los segundos —292.380 alumnos— presentan necesidades derivadas de factores socioeconómicos: pobreza, migración reciente, desestructuración familiar o exclusión social.
La brecha entre etiqueta y atención real
Etiquetar a un alumno como NEE B no implica apoyo especializado. No hay orientadores, maestros de apoyo ni planes individualizados para la mayoría. Solo una clasificación administrativa que no se traduce en intervención pedagógica.
¿Por qué los docentes rechazan el decreto de escuela inclusiva?
El decreto 107/2023, que regula la escuela inclusiva en Cataluña, fue diseñado sin dotación presupuestaria vinculada. No prevé aumento de plantillas docentes, ni ampliación de horas de coordinación, ni financiación para formación continua en diversidad. Su aplicación obliga a los centros a integrar a todos los alumnos en aulas ordinarias —sin los recursos técnicos ni el tiempo pedagógico necesarios.
Integración forzosa vs. inclusión real
Mientras Ustec exige más recursos para hacer viable el decreto, Aspepc lo impugna frontalmente. Su crítica es clara: lo que se aplica no es inclusión, sino integración forzosa. No se adapta el sistema al estudiante; se exige al estudiante adaptarse a un sistema rígido.
¿Qué piden los sindicatos docentes en 2026?
Las 17 jornadas de huelga del curso no son una reivindicación genérica. Son una respuesta concreta a tres fallos sistémicos:
- Falta de profesores especializados en atención a la diversidad (solo el 12% de los centros tienen al menos un maestro de apoyo con dedicación exclusiva).
- Ausencia de tiempo no lectivo para elaborar y revisar planes de atención a la diversidad (PAD).
- Desconexión entre el decreto de inclusión y el decreto de evaluación, que sigue premiando la homogeneidad curricular.
La voz de las aulas
Patricia Morales, docente y representante de Ustec, lo resume así: «La atención a la diversidad no es solo para los niños con diagnóstico; tenemos que poder atender al resto de la clase, que cada uno tiene su ritmo». Esa frase revela el núcleo del problema: la diversidad no es una excepción, es la regla.
¿Cuál es el impacto económico y legal de esta crisis?
El Govern ha destinado 127 millones de euros al programa de inclusión en 2026. Pero ese importe representa menos del 0,8% del presupuesto educativo total. Mientras tanto, el coste oculto crece: repetición escolar (18% en 2º de ESO), abandono temprano (12,3% en Cataluña, por encima de la media europea) y litigios administrativos por incumplimiento de derechos educativos (más de 420 recursos presentados ante la Sindicatura de Cuentas en 2025).
Datos Clave
- 335.746 alumnos con NEE en Cataluña (35% del total).
- 43.366 son NEE A: con diagnóstico clínico o funcional.
- 292.380 son NEE B: por factores socioeconómicos, sin apoyo especializado.
- 17 jornadas de huelga convocadas en 2025-2026 por la falta de recursos.
- El decreto de escuela inclusiva carece de dotación presupuestaria vinculada.
El marco legal vigente —Ley Orgánica 2/2006, Decreto 107/2023 y Ley 12/2022 de garantías educativas— exige adaptaciones razonables. Pero sin profesorado formado, sin tiempo para planificar y sin equipos de orientación reforzados, esas obligaciones legales se convierten en letra muerta. La escuela catalana no está fallando por mala voluntad: está fallando por subfinanciación estructural y planificación pedagógica ausente.
