La expansión evangélica en América Latina ha transformado el paisaje religioso, político y económico del continente. En tres décadas, los evangélicos pasaron del 4% al 20% de la población, mientras la Iglesia católica cayó del 80% al 60%. Este cambio no es solo demográfico: impulsa leyes, redefine agendas públicas y redefine alianzas electorales.
¿Cómo ha crecido el neopentecostalismo en América Latina?
El neopentecostalismo se consolidó desde los años 60, aprovechando vacíos pastorales y tensiones sociales. Su modelo de predicación directa, énfasis en milagros y prosperidad, y redes comunitarias locales generaron alta fidelidad. En Brasil, la Marcha para Jesús reúne millones anualmente. En Honduras y Guatemala, las iglesias evangélicas controlan alcaldías y diputaciones.
El rol de la Guerra Fría en su ascenso
Durante la Guerra Fría, la teología de la liberación generó preocupación en Washington. El informe de Nelson Rockefeller (1969) calificó su avance como una amenaza geopolítica. Estados Unidos redirigió apoyo financiero y logístico a movimientos evangélicos conservadores, promoviendo una alternativa religiosa al progresismo católico.
¿Qué impulsa su alianza con la extrema derecha?
Los grupos neopentecostales comparten con la extrema derecha agendas morales comunes: oposición al aborto, a la educación sexual integral y al matrimonio igualitario. Esta convergencia no es casual: es estratégica. En Brasil, pastores financiaron campañas de Jair Bolsonaro. En Guatemala, diputados evangélicos impulsaron leyes que restringen derechos reproductivos.
El voto evangélico como activo político
El voto evangélico ya no es marginal. Es un bloque organizado, con listas cerradas, redes de WhatsApp y pastores como líderes comunitarios. En elecciones recientes, más del 30% de los diputados brasileños declaran afiliación evangélica. Su influencia se traduce en presupuestos para programas religiosos y en la designación de funcionarios en salud y educación.
¿Cuál es su impacto económico en la región?
Las iglesias evangélicas operan como empresas transnacionales: construyen centros comerciales, universidades, medios de comunicación y cadenas de televisión. En Brasil, el grupo Universal del Reino de Dios posee bancos, hoteles y estadios. Su facturación supera los USD 1.000 millones anuales. Este modelo genera empleo, pero también evasión fiscal y opacidad contable.
Regulación y fiscalización limitada
Pocos países latinoamericanos exigen transparencia financiera a entidades religiosas. En Colombia, una ley de 2023 exige informes anuales a iglesias con ingresos superiores a USD 500.000. En México, no existe regulación específica. La falta de marco legal permite que fondos se muevan sin auditoría externa.
¿Qué marco legal regula su influencia política?
No existe un tratado regional que limite la participación religiosa en política. Sin embargo, la Convención Americana de Derechos Humanos exige neutralidad estatal. En la práctica, gobiernos como el de El Salvador han otorgado concesiones de frecuencias a iglesias sin licitación. En Argentina, la Corte Suprema declaró inconstitucional el financiamiento estatal directo a cultos, pero no a sus ONGs afiliadas.
Datos Clave
- Los evangélicos representan el 20% de la población latinoamericana, frente al 60% católico.
- En Brasil, el 32% de los diputados federales se identifican como evangélicos.
- El grupo Universal del Reino de Dios posee más de 150 emisoras de radio y TV en 12 países.
- El 78% de las leyes antiaborto aprobadas en América Latina desde 2015 contaron con respaldo evangélico.
- Ningún país de la región exige publicación obligatoria de estados financieros de iglesias con ingresos superiores a USD 1 millón.
La expansión evangélica en América Latina ya no es un fenómeno religioso aislado. Es una fuerza institucional con capacidad de movilizar votos, capital y normas. Su crecimiento exige marcos legales actualizados, fiscalización transparente y análisis económico riguroso. Sin ello, la separación entre Iglesia y Estado seguirá erosionándose en la práctica, aunque se mantenga en la letra de las constituciones.
