El sueldo medio de los ingenieros en España se sitúa entre los 35.000 y los 45.000 euros. La irrupción de la inteligencia artificial ha puesto de manifiesto una realidad que ha estado presente durante décadas: la transformación digital es un proceso imparable y lleno de oportunidades. En la actualidad, es difícil encontrar un sector donde la tecnología no desempeñe un papel central, ya que se ha convertido en un factor clave para la eficiencia, la calidad y, por ende, la competitividad de las industrias, empresas y organizaciones.
Las industrias y organizaciones, en colaboración con la ingeniería industrial, son las que innovan y producen soluciones tecnológicas que actúan como motor de la evolución social. Esto asegura no solo la innovación y el talento, sino también la estabilidad del mercado laboral, la competitividad, el bienestar social y el equilibrio territorial. En este contexto, es evidente que como país no podemos renunciar a tener un papel relevante en la industria mundial y en la tecnología que debe aportar soluciones a los desafíos globales. La eficiencia y la competitividad son esenciales para contribuir a una sociedad más justa. Sin la ingeniería industrial, no hay industria, tecnología ni soluciones.
Un ejemplo que puede parecer alejado de la ingeniería industrial es el sector de la vivienda, que actualmente enfrenta una crisis de oferta que dificulta el acceso a la ciudadanía. La construcción industrializada se presenta como una estrategia clave para abordar esta situación crítica. La experiencia de los ingenieros en la industrialización ha sido probada en múltiples sectores y revoluciones tecnológicas, y esta no será la excepción. La construcción industrializada es un eslabón fundamental en el sector de la edificación, que ha experimentado una gran tecnificación en las últimas décadas. Sin embargo, aún enfrenta retos en planificación, implementación, procesos administrativos y costos, lo que requiere una edificación más eficiente y de mayor calidad.
Los ingenieros industriales ya están presentes en la industria de la edificación y las infraestructuras, pero su papel no siempre es reconocido. En proyectos de gran envergadura, como hospitales, aeropuertos y centros de investigación, es indiscutible que se trata de obras de ingeniería. Sin embargo, la falta de representación de ingenieros industriales en los jurados de licitaciones públicas es frustrante, ya que a menudo se toman decisiones sin considerar criterios objetivos de conocimiento, tecnología y eficiencia.
En el ámbito empresarial, los ingenieros industriales contribuyen significativamente a la innovación y competitividad de las empresas líderes del país, ocupando posiciones en consejos de administración y cargos directivos. Su liderazgo y estrategia aportan un gran valor a la eficiencia y competitividad de estas organizaciones. Sin embargo, en el mundo político y administrativo, la presencia de ingenieros industriales es insuficiente. A menudo, no están suficientemente representados en los espacios de decisión donde se diseñan las políticas que impulsan el avance del país. Esto no se refiere solo a áreas técnicas, donde es esencial contar con conocimientos sólidos, sino también a posiciones estratégicas que determinan las inversiones y estrategias que darán forma al presente y futuro del país.
Este vacío en la representación no se expresa con resentimiento, sino con la intención de colaborar en un objetivo común: mejorar la sociedad. Recientemente, se celebró el 75 aniversario del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Catalunya, un momento para reflexionar sobre el talento necesario en este ecosistema y el liderazgo que debe ejercerse para maximizar el potencial de cada profesional. La capacidad de adaptación a los cambios ha sido clave para el éxito del colegio, permitiendo continuar brindando servicios a su colectivo, a la industria y a la sociedad en general.
Para seguir avanzando, es fundamental que el talento y la capacidad de liderazgo de los ingenieros industriales se utilicen como palancas para potenciar la industria y la ingeniería, contribuyendo así al bienestar de la sociedad. Los profesionales de la ingeniería están comprometidos con este propósito y conocen las claves para lograrlo: es necesario más liderazgo de la ingeniería y más ingeniería en los liderazgos. La intersección entre la ingeniería y el liderazgo es crucial para enfrentar los desafíos actuales y futuros, y para asegurar que la tecnología y la innovación continúen siendo motores de progreso en nuestra sociedad.
