Carles Vilarrubí, un nombre que resonó en múltiples ámbitos de la sociedad catalana, ha fallecido a los 71 años, dejando un legado que abarca desde la política hasta el deporte y la gastronomía. Su vida estuvo marcada por una intensa actividad que lo llevó a ser un referente en diversas instituciones y empresas, destacándose especialmente en su papel como vicepresidente del FC Barcelona y presidente de la Academia Catalana de Gastronomía y Nutrición.
### Trayectoria profesional y vínculos políticos
Nacido en una familia de clase media, Vilarrubí comenzó su carrera profesional como chófer de Jordi Pujol, el ex presidente de la Generalitat de Catalunya. Este primer contacto con la política lo llevó a convertirse en un colaborador cercano de Pujol, participando activamente en la creación de Catalunya Ràdio y en la gestión de la Banca Catalana. Su habilidad para establecer conexiones le permitió escalar posiciones en el mundo empresarial, donde se convirtió en vicepresidente de la Banca Rothschild y ocupó puestos en diversas empresas, incluyendo Telefónica y La Seda.
A lo largo de su carrera, Vilarrubí se destacó por su capacidad para unir diferentes sectores. En 1986, fue nombrado responsable de la Entitat Autònoma de Jocs i Apostes, aunque este proyecto no tuvo el éxito esperado. Sin embargo, su carrera continuó en ascenso, convirtiéndose en consejero delegado de Grand Tibidabo/Port Aventura, un proyecto que también le permitió dejar su huella en el ámbito del entretenimiento.
Su vida personal también estuvo marcada por decisiones significativas. Tras su divorcio, se casó con Sol Daurella, presidenta de Coca-Cola en España, lo que le permitió consolidar aún más su influencia en el mundo empresarial. Juntos tuvieron una hija, también llamada Sol, y su familia se convirtió en un pilar importante en su vida.
### Impacto en el FC Barcelona y la gastronomía
La relación de Vilarrubí con el FC Barcelona es uno de los aspectos más destacados de su carrera. Desde su llegada al club en 2010, se convirtió en una figura clave en la junta directiva, donde fue responsable de las relaciones institucionales. Su compromiso con el club se evidenció en su participación en la fundación de la sección de hockey sobre hierba y en la integración de la sección de hockey sobre hielo. Sin embargo, su mandato no estuvo exento de controversias, especialmente en relación con la gestión de la junta durante momentos críticos, como el partido a puerta cerrada contra Las Palmas en 2017.
Además de su papel en el fútbol, Vilarrubí también dejó una huella significativa en el ámbito gastronómico. Desde 2016, lideró la Academia Catalana de Gastronomía y Nutrición, donde trabajó para promover la cocina catalana y su reconocimiento a nivel nacional e internacional. Su pasión por la gastronomía se reflejó en su compromiso por impulsar iniciativas que destacaran la riqueza culinaria de Catalunya, convirtiéndose en un defensor de la cocina local.
Su fallecimiento ha generado una ola de reacciones en el mundo empresarial, deportivo y político. El FC Barcelona, en un comunicado, expresó su más sentido pésame, reconociendo la contribución de Vilarrubí al club y su dedicación a lo largo de los años. La comunidad catalana lamenta la pérdida de un hombre que, a través de su trabajo y compromiso, logró unir diferentes sectores y contribuir al desarrollo de la sociedad.
Carles Vilarrubí será recordado no solo por sus logros profesionales, sino también por su carácter afable y conciliador, que le permitió forjar relaciones duraderas y significativas. Su legado perdurará en las instituciones que ayudó a construir y en las vidas de aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo y trabajar a su lado.
