La historia de Arnau Musoy, un niño de Sant Quirze del Vallès, es un testimonio conmovedor de la lucha y la resiliencia. En mayo de 2021, Arnau celebró su octavo cumpleaños y, al mismo tiempo, se convirtió en campeón de liga con su equipo, el Cercle Sabadellès. Sin embargo, su vida dio un giro inesperado cuando, tras una serie de síntomas, fue diagnosticado con un tumor cerebral, específicamente un astrocitoma pilocítico. Este diagnóstico fue devastador para su familia, especialmente para su padre, Jordi, quien recuerda con angustia el momento en que escuchó la palabra ‘tumor’. El tumor, del tamaño de una pelota de tenis, llevó a Arnau a una cirugía de emergencia que duró nueve horas. Aunque la operación fue un éxito inicial, el tumor reapareció poco después, lo que llevó a una segunda intervención más agresiva.
La vida de Arnau cambió drásticamente tras estas experiencias. La cirugía dejó secuelas significativas, incluyendo una parálisis cerebral que lo obligó a comenzar de nuevo. A pesar de las adversidades, Arnau mostró una determinación admirable. Después de 72 sesiones de quimioterapia y dos años y medio de rehabilitación, logró dejar la silla de ruedas. Sin embargo, el camino hacia la normalidad no fue fácil. En la escuela, Arnau enfrentó el dolor de ser excluido por sus compañeros, quienes, aunque no actuaban con malicia, temían lastimarlo. Fue en este contexto que Jordi, su padre, decidió buscar alternativas para que su hijo pudiera volver a jugar al fútbol, una de sus pasiones.
### La Inclusión a Través del Fútbol Adaptado
La búsqueda de Jordi lo llevó a descubrir el fútbol para personas con parálisis cerebral, conocido como fútbol PC. Arnau se unió al equipo infantil del Disport, donde encontró un espacio seguro y acogedor. Este equipo no solo le permitió volver a jugar, sino que también le devolvió la felicidad que había perdido. «Allí le cambió la vida. Volvió a jugar, volvió a ser feliz», comenta Jordi, visiblemente emocionado. Arnau, por su parte, expresa su alegría al volver a sentir la emoción del juego, afirmando que el fútbol es lo que más anhelaba.
El entrenador de Arnau, Pol Aguilar, quien ha representado a España en mundiales de fútbol PC, destaca la diferencia entre el fútbol convencional y el fútbol adaptado. En el fútbol PC, todos los jugadores son valorados por su habilidad y no por sus limitaciones. «Estamos aquí porque aquí sí que nos la pasamos y nos la pasan. Por eso existimos», explica Pol. Este enfoque inclusivo permite que los niños con discapacidades se sientan parte de un equipo y de una comunidad, algo que a menudo les falta en otros entornos deportivos.
El fútbol PC no solo se trata de jugar; es un espacio donde los niños pueden mejorar su autonomía y socializar sin el miedo al juicio. En este entorno, no hay lugar para el rechazo ni para las miradas curiosas de la sociedad. Aquí, todos los jugadores tienen la oportunidad de tocar el balón y disfrutar del juego, sin importar sus capacidades físicas. La ausencia de reglas como el fuera de juego permite que todos participen activamente, lo que fomenta un sentido de pertenencia y camaradería.
### La Lucha por la Visibilidad y la Igualdad
A pesar de los beneficios que ofrece el fútbol PC, la realidad es que este deporte enfrenta numerosos desafíos. En Cataluña, existen pocos equipos y oportunidades para los niños con parálisis cerebral. Para abordar esta situación, Jordi ha creado la asociación ‘No me la passen’, cuyo objetivo es dar visibilidad a este tipo de fútbol y promover la inclusión. La asociación organiza charlas en escuelas para educar a los niños sobre la diversidad y la importancia de la empatía. «Estos niños tienen el mismo derecho a divertirse y a ser felices que los demás», enfatiza Jordi.
La misión de ‘No me la passen’ es clara: no se trata de pedir caridad, sino de exigir un lugar en el mundo del deporte. El lema de la asociación, ‘El fútbol también es nuestro’, refleja esta lucha por la igualdad. Jordi cree firmemente que el fútbol es una herramienta poderosa para derribar barreras y construir puentes entre diferentes realidades. A través del deporte, los niños pueden descubrir que no están solos en sus luchas y que tienen el derecho de ser tratados como iguales.
La historia de Arnau y su familia es un recordatorio de que, a pesar de los desafíos, siempre hay esperanza y oportunidades para la inclusión. El fútbol PC no solo ofrece un espacio para jugar, sino que también brinda una comunidad donde los niños pueden ser ellos mismos, sin miedo ni vergüenza. En un mundo donde a menudo se les ignora, estos jóvenes atletas están rompiendo barreras y demostrando que el deporte es un derecho que todos deben disfrutar.
