La Policía Nacional ha llevado a cabo una operación en Cornellà de Llobregat que ha resultado en la detención de un hombre de 25 años, acusado de estafar a personas mayores haciéndose pasar por un gestor de un banco. Este individuo contactaba telefónicamente con sus víctimas, alertándolas de supuestos cargos irregulares en sus cuentas, lo que les llevaba a realizar transferencias bancarias, pagos con tarjeta y operaciones a través de Bizum, creyendo que estaban protegiendo su patrimonio. En total, se estima que el sospechoso logró obtener alrededor de 150.000 euros mediante esta modalidad de fraude.
Los investigadores han señalado que el modus operandi del detenido era altamente sofisticado. Utilizaba llamadas desde líneas móviles con identidades falsas y contaba con información previa sobre los clientes del banco, lo que le permitía hablar con un lenguaje familiar para las víctimas. Además, convencía a las personas mayores para que fraccionaran las transferencias en montos inferiores a 1.000 euros, con el fin de evitar que se activaran alertas en el sistema bancario. En algunos casos, incluso lograba que las víctimas activaran el método de pago por Bizum y contrataran nuevas tarjetas a su nombre, facilitando así el desvío de fondos.
El perfil de las víctimas era mayoritariamente de personas entre 70 y 75 años, quienes, debido a su escaso conocimiento tecnológico, actuaban bajo una fuerte presión psicológica y una sensación de urgencia. El estafador les hacía creer que era necesario mover su dinero a cuentas seguras para evitar nuevos intentos de fraude. Esta técnica de manipulación emocional es común en estafas dirigidas a personas vulnerables, especialmente ancianos que pueden no estar familiarizados con las tecnologías digitales.
La Policía también ha indicado que el detenido no actuaba solo. Se ha descubierto que contaba con la colaboración de “mulas bancarias”, personas que, consciente o inconscientemente, ayudan a las organizaciones delictivas a blanquear los beneficios obtenidos de estas estafas. Estas mulas disponían de cuentas en entidades digitales, lo que les permitía dispersar el dinero de manera más efectiva. Con el dinero obtenido de las estafas, el sospechoso compraba joyas de oro y teléfonos de alta gama a través de plataformas online, transformando así el dinero defraudado en bienes de fácil reventa.
Los productos adquiridos, que incluían cadenas, collares y pulseras, eran enviados a domicilios falsos en localidades cercanas, como Gavá y Castelldefels. El detenido recogía estos envíos utilizando identidades falsas y cambiando frecuentemente de número de teléfono, lo que complicaba su localización. La detención se produjo gracias al seguimiento de una entrega controlada de paquetería en uno de estos domicilios falsos, donde fue sorprendido “in fraganti” por las autoridades.
Durante el registro de su vivienda, la Policía encontró varios teléfonos móviles, tarjetas SIM, dinero en efectivo, ordenadores portátiles, discos duros y una cantidad significativa de décimos de lotería de Navidad. Esta amplia variedad de objetos sugiere que el detenido no solo estaba involucrado en la estafa, sino que también podría haber estado operando en otras actividades delictivas.
La investigación continúa abierta, ya que las autoridades están a la espera de identificar a nuevas víctimas y colaboradores del sospechoso, especialmente en lo que respecta a la gestión de cuentas bancarias y líneas telefónicas utilizadas para llevar a cabo el fraude. La Policía Nacional ha hecho un llamado a la ciudadanía para que esté alerta ante este tipo de estafas, recordando la importancia de verificar la identidad de quienes solicitan información personal o financiera, especialmente si se trata de personas mayores que pueden ser más susceptibles a este tipo de engaños.
Este caso pone de manifiesto la creciente preocupación por la seguridad de los ancianos en el ámbito digital y la necesidad de implementar medidas de protección más efectivas. Las estafas dirigidas a este grupo demográfico no solo afectan su economía, sino que también pueden tener un impacto emocional significativo, generando desconfianza y ansiedad. Las autoridades instan a las familias a educar a sus mayores sobre los riesgos de las estafas y a fomentar un entorno donde se sientan seguros al manejar sus asuntos financieros.
