Enero es un mes que, aunque tradicionalmente se considera inhábil en el ámbito político, este año se presenta como un periodo de intensa actividad en la política catalana. La negociación para un nuevo modelo de financiación se ha convertido en el centro de atención, especialmente con la próxima reunión entre el presidente del Gobierno y el líder de ERC. Esta situación plantea interrogantes sobre el papel que jugará Junts, el partido liderado por Carles Puigdemont, en el proceso de negociación y en la votación de propuestas clave.
La reunión entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras está programada para el jueves, y se espera que sea un paso crucial para superar los obstáculos que han frenado el avance en la financiación de Cataluña. Aunque cualquier acuerdo que se alcance será principalmente impulsado por ERC y el PSOE, los votos de Junts son esenciales para que cualquier propuesta se convierta en realidad. Sin embargo, Junts ha dejado claro que su apoyo dependerá de las condiciones en las que se presente la propuesta, especialmente en lo que respecta a la forma en que se gestione la quita de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA).
### La Posición de Junts en la Negociación del FLA
Junts ha manifestado su disposición a votar a favor de la quita de la deuda del FLA, pero con una condición fundamental: que esta medida no se incluya dentro de un decreto ómnibus. Esta práctica, que ha sido utilizada en el pasado, ha sido rechazada por Junts en varias ocasiones, ya que consideran que es una forma de evitar un debate adecuado sobre cada iniciativa. La formación ha advertido que si el Gobierno presenta la quita de la deuda en un decreto que incluya otras medidas no relacionadas, esto sería visto como una provocación y podría llevar a un rechazo por parte de Junts.
El partido ha criticado la propuesta actual, que contempla la condonación de 17.104 millones de euros, lo que representa solo un 22% de la deuda total de Cataluña. Junts aspira a una quita total que alcanzaría los 73.000 millones de euros, y ha expresado su descontento con la idea de que esta medida se aplique de manera uniforme a todas las comunidades autónomas, considerándolo un «café para todos» que no responde a las necesidades específicas de Cataluña.
A pesar de estas críticas, Junts se enfrenta a un dilema: votar en contra de una medida que podría beneficiar a las arcas catalanas, aunque consideren que es insuficiente. Esta tensión refleja la complejidad de la política catalana, donde las diferencias ideológicas y estratégicas entre los partidos independentistas son evidentes.
### La Búsqueda de un Nuevo Modelo de Financiación
El nuevo modelo de financiación es otro tema candente en la agenda política catalana. Desde el acuerdo entre el PSOE y Junts para la investidura de Pedro Sánchez, se ha hablado de la necesidad de un sistema adaptado a las particularidades de Cataluña. Sin embargo, ERC ha tomado la delantera en esta cuestión, convirtiéndola en su principal caballo de batalla. En 2023, se acordó abrir un diálogo sobre el nuevo modelo, pero un año después, ERC ha intensificado sus esfuerzos para avanzar en este tema a cambio de su apoyo a Salvador Illa como presidente.
Junts, por su parte, ha criticado el progreso de las negociaciones y ha planteado su propia propuesta, que busca que Cataluña quede fuera del régimen común de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA) y que se le otorgue un concierto económico similar al de Euskadi y Navarra. Esta postura refleja la visión de Junts de que un modelo de financiación que sea «singular» para Cataluña no puede ser al mismo tiempo «generalizable» a otras comunidades autónomas.
La falta de avances en la publicación de las balanzas fiscales, un compromiso que Junts había pactado con el PSOE, ha alimentado las críticas hacia el Gobierno y ha llevado a Junts a presionar a ERC para que adopte una postura más firme. En diciembre, Junts propuso formar un nuevo frente común independentista en el Congreso, aprovechando lo que consideran una «debilidad» del Gobierno de Sánchez, aunque hasta ahora no se han dado pasos concretos en esta dirección.
Las relaciones entre ERC y Junts en Madrid son tensas, y la animadversión entre sus líderes es evidente. Sin embargo, ambos partidos saben que deben encontrar un terreno común si quieren avanzar en sus objetivos políticos. La estrategia de Junts para 2026 parece centrarse en consolidar nuevos liderazgos y marcar una posición clara en la negociación del modelo de financiación, lo que podría tener un impacto significativo en el futuro político de Cataluña.
