El sinhogarismo en Barcelona ha alcanzado cifras alarmantes, con un total de 1.784 personas durmiendo en las calles en noviembre de 2025, lo que representa un aumento del 12,84% en comparación con octubre y un 33% respecto al mismo mes del año anterior. Esta situación ha llevado a las autoridades y expertos a señalar la crisis de vivienda como uno de los principales factores detrás de este fenómeno. La Comisionada de Acción Social del Ayuntamiento de Barcelona, Sònia Fuertes, ha destacado que el 62% de los casos de sinhogarismo en Cataluña son consecuencia directa de la falta de acceso a vivienda asequible.
### La Realidad del Sinhogarismo en Barcelona
El aumento del sinhogarismo en la ciudad no se limita a las personas que pernoctan en la calle. Según el último recuento del consistorio, hay 62 asentamientos y 48 locales ocupados, donde viven un total de 536 personas. Estos asentamientos incluyen barracas y construcciones informales, mientras que los locales ocupados son espacios que albergan algún tipo de economía informal. Sin embargo, la realidad es más compleja de lo que las cifras sugieren. David Espinós, coordinador de la asociación Amics del Moviment del Quart Món, ha expresado su escepticismo sobre las cifras oficiales, argumentando que muchos más locales y asentamientos no están contabilizados.
La situación se complica aún más con la presencia de personas que, aunque tienen un trabajo, no pueden permitirse una vivienda digna. Esto se suma a factores individuales como problemas de salud mental y adicciones, que, aunque representan solo el 20% de los casos, son muy visibles y afectan a la percepción pública del sinhogarismo.
El fenómeno del sinhogarismo también se ha manifestado en la aparición de agrupaciones de tiendas de campaña en diferentes puntos de la ciudad, siendo la más grande la ubicada en la Zona Franca, donde se concentran unas 80 tiendas. Aunque estas no se consideran asentamientos en el sentido tradicional, la realidad es que vivir en una tienda de campaña no proporciona la seguridad y estabilidad que una vivienda debería ofrecer. Albert Sales, investigador del Institut Metròpoli, ha subrayado que tener una tienda de campaña no es sinónimo de tener un hogar.
### La Respuesta Institucional y la Necesidad de Coordinación
La respuesta del Ayuntamiento de Barcelona ante esta crisis ha sido insuficiente, según muchos expertos. Aunque el consistorio cuenta con 175 profesionales que trabajan en equipos de calle especializados en la atención al sinhogarismo, la demanda supera con creces la capacidad de respuesta. Actualmente, hay 2.860 personas ocupando todas las plazas disponibles en la Red de Atención a las Personas Sin Hogar de Barcelona, y las listas de espera para acceder a un Centro de Primera Acogida son de aproximadamente siete meses.
La Comisionada Fuertes ha hecho un llamado a la creación de una oficina especializada que coordine los esfuerzos entre diferentes municipios y departamentos del Govern de la Generalitat. Esta coordinación es crucial para mejorar el seguimiento de los casos de sinhogarismo y para garantizar que las personas sin hogar reciban la atención que necesitan. La falta de una estrategia coordinada ha llevado a situaciones en las que municipios más pequeños envían a personas sin hogar a Barcelona, exacerbando aún más la crisis.
Además, el Ayuntamiento ha detectado que muchos de los menores que viven en asentamientos o locales están siendo atendidos, pero la situación sigue siendo preocupante. En octubre, 97 menores estaban viviendo en condiciones precarias, aunque el consistorio asegura que ninguno duerme en la calle. La protección de estos menores es una prioridad, y los servicios sociales están trabajando para garantizar su bienestar y escolarización.
La crisis del sinhogarismo en Barcelona es un problema multifacético que requiere una respuesta integral. La falta de vivienda asequible, la precariedad laboral y los problemas sociales son solo algunos de los factores que contribuyen a esta situación. La colaboración entre diferentes niveles de gobierno y la sociedad civil es esencial para abordar este desafío y garantizar que todas las personas tengan acceso a un hogar digno y seguro. La situación actual no solo es una crisis humanitaria, sino también un llamado a la acción para todos los actores involucrados en la lucha contra el sinhogarismo.
