Los chalés en la Costa Blanca son el activo inmobiliario más codiciado por compradores internacionales. Solo el 29 % de las viviendas vendidas en Alicante son unifamiliares, pero absorben más del 60 % de la inversión extranjera. La escasez, el poder adquisitivo superior y el atractivo de la segunda residencia explican esta tendencia. El mercado se ha reconfigurado desde 2022, año récord con casi 18.000 operaciones.
¿Por qué los extranjeros dominan la compra de chalés en Alicante?
La demanda internacional no es casual. Los compradores de la UE, Reino Unido y Escandinavia tienen un ticket medio hasta un 25 % superior al de los compradores españoles. Esto les permite acceder a propiedades premium, especialmente en zonas consolidadas como Benidorm, Calpe o Moraira.
Los datos del Colegio Notarial de Valencia confirman que, entre 2021 y 2025, 49.926 de los 82.857 unifamiliares vendidos en la provincia fueron adquiridos por no residentes. Esa cifra representa una clara ventaja estructural: no solo hay más interés, sino también mayor capacidad de financiación y menor sensibilidad al tipo de cambio.
¿Qué impacto tiene esto en el mercado local?
El efecto es dual. Por un lado, impulsa la revalorización de suelos y la construcción de nuevas urbanizaciones cerradas, muchas con servicios premium (seguridad 24/7, zonas verdes, clubes sociales). Por otro, presiona los precios de alquiler y reduce la oferta asequible para residentes locales.
El precio medio de un chalé en Alicante superó los 420.000 € en 2025. En zonas como Jávea, las propiedades con vistas al mar superan los 850.000 €. Esto ha generado tensiones en municipios con escasa oferta de vivienda protegida y ha acelerado la aprobación de nuevas ordenanzas municipales para regular la segunda residencia.
¿Qué marco legal regula esta dinámica?
No existe una ley estatal que limite la compra de vivienda por extranjeros. Sin embargo, desde 2023, varios ayuntamientos de la Costa Blanca aplican el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para restringir nuevas licencias de obra en suelos rústicos o con limitaciones ambientales. Además, la Ley de Vivienda 2023 obliga a los municipios con más del 30 % de viviendas vacías a declarar zonas tensionadas —algo que ya afecta a 12 localidades de la provincia.
También rige el Real Decreto-ley 13/2022, que exige a los no residentes una certificación de solvencia ante notario y la presentación de un informe de impacto fiscal si adquieren más de tres inmuebles.
¿Qué papel juegan los promotores locales?
Alfredo Millá y la estrategia de segmentación
El promotor Alfredo Millá señala que las promociones ya no se diseñan para un público genérico. Se segmentan por perfil: chalés con certificación NZEB (Near Zero Energy Building) para compradores nórdicos; modelos con techos altos y terrazas amplias para británicos; y versiones con mayor superficie interior para familias de Alemania y Países Bajos.
La apuesta por la sostenibilidad
Más del 78 % de las nuevas urbanizaciones incorporan paneles solares, sistemas de reciclaje de aguas grises y materiales con certificación BREEAM. Esto no solo responde a la normativa europea, sino que aumenta la valoración media en un 12 % frente a edificaciones tradicionales.
Datos Clave
- El 60,2 % de los unifamiliares vendidos en Alicante entre 2021 y 2025 fueron adquiridos por extranjeros.
- En 2022 se vendieron 17.942 chalés: el 63,5 % a no residentes.
- El ticket medio de compra de un español es un 25 % inferior al de un extranjero.
- 12 municipios de la Costa Blanca ya están declarados como zonas tensionadas bajo la Ley de Vivienda.
- El 78 % de las nuevas urbanizaciones cumplen estándares NZEB o BREEAM.
El fenómeno no es coyuntural. Está arraigado en factores económicos, regulatorios y demográficos. La Costa Blanca ya no es solo un destino turístico: es un mercado residencial global con reglas propias, exigencias técnicas crecientes y una presión fiscal y urbanística cada vez más visible. La sostenibilidad ya no es un plus: es un requisito de acceso.
