En los últimos años, el comportamiento de los jóvenes en relación con el consumo de sustancias y la participación en actividades de riesgo ha mostrado una evolución significativa. Según la última encuesta sobre el uso de drogas en la enseñanza secundaria en Cataluña, se ha observado una disminución en el consumo de tabaco y alcohol entre los estudiantes de 14 a 18 años, mientras que, por otro lado, ha aumentado la participación en juegos de apuestas. Este artículo explora estos cambios y sus implicaciones para la salud pública.
**Tendencias en el Consumo de Sustancias**
La encuesta realizada en 2025 revela que el consumo de tabaco ha disminuido notablemente entre los jóvenes. Solo un 21% de los estudiantes admitió haber fumado en el último año, y un 3,5% lo hace diariamente. Para poner esto en perspectiva, en 2006, estos números eran del 39,8% y 15,8%, respectivamente. Esta tendencia es alentadora, pero el consumo de tabaco sigue siendo un problema de salud pública que no debe ser ignorado. A pesar de la reducción en el uso de cigarrillos tradicionales, el uso de cigarrillos electrónicos se mantiene alto, con un 24,5% de los estudiantes reportando haberlos utilizado al menos una vez en el último mes.
En cuanto al alcohol, sigue siendo la sustancia psicoactiva más consumida entre los jóvenes, con un 51% de los estudiantes reportando su consumo en el último mes. Sin embargo, se observa una tendencia a la baja en los patrones de consumo problemático. En 2025, el porcentaje de estudiantes que se había emborrachado en el último mes se situó en el 17,4%, una cifra considerablemente más baja que el 25% registrado en 2006. A pesar de estas mejoras, el acceso al alcohol entre los menores de 18 años sigue siendo alarmante, y las tasas de consumo intensivo, aunque han disminuido, siguen siendo preocupantes.
El consumo de cannabis también ha mostrado una tendencia a la baja, con un 16,2% de los estudiantes reportando haberlo consumido en el último año, lo que representa una reducción significativa respecto al 39% en 2006. Sin embargo, el uso de hipnosedantes, aunque en menor medida, también ha sido objeto de atención, con un 6,4% de las chicas y un 3,2% de los chicos consumiéndolos diariamente.
**Aumento de las Conductas de Riesgo en el Juego**
A pesar de la disminución en el consumo de sustancias, la encuesta ha revelado un aumento preocupante en la participación de los jóvenes en juegos de apuestas. Un 17% de los estudiantes admitió haber participado en juegos de apuestas presenciales en el último año, con una notable diferencia de género: el 24,5% de los chicos y el 10,2% de las chicas. En el ámbito del juego online, el 12% de los estudiantes reportó haber participado al menos una vez, cifra que se eleva al 19,4% entre los chicos y se reduce al 4,4% entre las chicas.
Los tipos de juegos más comunes incluyen apuestas deportivas, juegos de cartas con dinero y ruleta, todos con una prevalencia significativamente mayor entre los chicos. Este fenómeno ha llevado a que el posible juego problemático alcance un 5,3% del alumnado, siendo más alto entre los chicos (9,4%) en comparación con las chicas (1,2%). Esta situación plantea serias preocupaciones sobre la salud mental y el bienestar de los jóvenes, ya que el juego problemático puede tener consecuencias devastadoras en sus vidas.
La encuesta también ha comenzado a abordar el uso de redes sociales y videojuegos, que son actividades que ocupan una parte considerable del tiempo libre de los jóvenes. De media, los estudiantes pasan 4,8 horas diarias conectados a internet por ocio entre semana y 6,7 horas durante el fin de semana. Las chicas tienden a dedicar más tiempo a las redes sociales que los chicos, especialmente los fines de semana. Sin embargo, el uso problemático de las redes sociales se sitúa en un 15,7% del alumnado, lo que indica que esta es otra área que requiere atención.
El aumento en la participación en juegos de apuestas y el uso intensivo de redes sociales y videojuegos sugiere un cambio en las dinámicas de ocio de los jóvenes, que podría estar relacionado con la disminución en el consumo de sustancias. A medida que las actitudes hacia el tabaco y el alcohol cambian, es crucial que se implementen estrategias efectivas para abordar el creciente problema del juego y el uso problemático de las redes sociales.
La evolución de las conductas adictivas entre los jóvenes catalanes es un reflejo de los cambios en la sociedad y la cultura. Aunque se observan mejoras en algunas áreas, el aumento de las conductas de riesgo en el juego y el uso de redes sociales plantea nuevos desafíos que deben ser abordados con urgencia. La educación y la prevención son fundamentales para garantizar que las generaciones futuras puedan disfrutar de un desarrollo saludable y equilibrado.
