En el corazón de Barcelona, en una tranquila calle de Sarrià-Sant Gervasi, se encuentra la tienda de Bad Habits, una marca que ha logrado captar la atención de mujeres con un estilo audaz y un carácter fuerte. Fundada en 2017 por Georgina Escoda, esta firma se ha posicionado como un referente en el mundo de la moda, ofreciendo prendas que combinan lujo y accesibilidad. Con un enfoque en la autenticidad y la calidad, Bad Habits ha creado una comunidad de clientas fieles que buscan no solo vestirse, sino también expresarse a través de la moda.
La esencia de Bad Habits radica en su filosofía de diseñar ropa para una mujer que no teme ser ella misma. Georgina Escoda describe a su clientela como mujeres de entre 30 y 55 años, con una personalidad fuerte y un espíritu libre. «No me gusta vender algo que no me gusta a mí», afirma Georgina, enfatizando la importancia de la autenticidad en cada prenda que ofrece. Desde su inicio como una tienda multimarca de zapatos, Bad Habits ha evolucionado para convertirse en una marca propia que ofrece una variedad de básicos irresistibles, desde vaqueros hasta sudaderas, todos pensados para ser versátiles y fáciles de combinar.
### La Evolución de una Pasión por la Moda
La historia de Georgina Escoda en el mundo de la moda comenzó a los 15 años, cuando se convirtió en modelo. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que su verdadera pasión no estaba en las pasarelas, sino en el diseño y la creación de moda. Tras varios años en la comunicación de moda y en la dirección de tiendas de lujo, Georgina encontró su camino al abrir su propia tienda. La idea de crear una marca que ofreciera lujo asequible surgió cuando sus clientas comenzaron a pedir prendas básicas que no costaran una fortuna. Así nació Bad Habits, con la premisa de ofrecer calidad y estilo a precios accesibles.
La primera prenda que se convirtió en un símbolo de la marca fue una camiseta blanca con la frase «No puedo con mi vida», que resonó con muchas mujeres. Este enfoque en la creación de prendas que reflejan la vida cotidiana y los sentimientos de las mujeres ha sido clave para el éxito de Bad Habits. La marca no solo se centra en la moda, sino también en la conexión emocional que las prendas pueden generar.
### Estrategias de Marketing y Conexión con el Cliente
Una de las estrategias más efectivas de Bad Habits ha sido el uso de las redes sociales, especialmente Instagram, para conectar con sus clientas. Cada miércoles, Georgina y su equipo realizan transmisiones en vivo donde muestran las novedades y ofrecen consejos sobre cómo combinar las prendas. Estas sesiones han demostrado ser un éxito rotundo, acumulando entre 40 y 60 mil reproducciones por video. La interacción directa con las clientas permite a la marca entender mejor sus necesidades y preferencias, lo que a su vez influye en el diseño de futuras colecciones.
Además, la marca ha logrado expandirse rápidamente, con más de 150 puntos de venta en España y Europa, y un canal online que representa una parte significativa de sus ingresos. La producción se realiza mayoritariamente en España, lo que no solo apoya la economía local, sino que también asegura un control de calidad más riguroso. La visión de Georgina es clara: quiere que Bad Habits sea sinónimo de moda accesible y de calidad, sin comprometer la ética en la producción.
Con un crecimiento proyectado del 45% para 2025, la marca tiene ambiciosos planes de expansión, incluyendo la apertura de nuevas tiendas en ciudades clave como París y Bruselas. Además, se están preparando para lanzar una nueva línea de baño, ampliando aún más su oferta de productos.
La historia de Bad Habits es un testimonio de cómo la pasión, la intuición y la determinación pueden transformar una idea en un negocio exitoso. Georgina Escoda, con su enfoque único y su visión clara, ha logrado crear una marca que no solo vende ropa, sino que también empodera a las mujeres a ser auténticas y a expresarse a través de su estilo personal. En un mundo donde la moda puede ser efímera, Bad Habits se destaca como un faro de autenticidad y conexión emocional, ofreciendo a sus clientas no solo prendas, sino una comunidad en la que pueden sentirse representadas y valoradas.
