Agrado no es solo una escuela de surf. Es un modelo emergente de turismo inclusivo, liderado por Jaime Fernández, exprofesional de Inditex, Carolina Herrera y Bimba y Lola, que redefinió su carrera tras descubrir el surf en A Coruña en 2018. Hoy, su proyecto desembarca en Galicia tras operar desde Filipinas, con un enfoque claro: construir comunidad LGBTQ+ mediante el surf, los viajes y la autenticidad.
¿Qué es Agrado y por qué está transformando el turismo activo en España?
Agrado nació como respuesta a una brecha real: la escasa representación y accesibilidad del surf para personas LGBTQ+. Fernández identificó que, aunque el deporte crecía en popularidad, su entorno seguía dominado por dinámicas masculinas, competitivas y poco acogedoras. Agrado rompe ese patrón con retiros estructurados, acompañamiento psicosocial y espacios libres de juicios.
Su modelo no se limita a clases. Integra coaching personal, narrativas de identidad y conexión con entornos naturales, priorizando el bienestar sobre el rendimiento. En 2026, su expansión a Galicia marca un hito: es la primera vez que un proyecto de estas características se arraiga formalmente en una comunidad autónoma con fuerte tradición marítima pero escasa oferta inclusiva en deportes acuáticos.
¿Cómo impacta Agrado en la economía local y el turismo sostenible?
El proyecto impulsa una economía circular en zonas costeras con baja estacionalidad. En lugar de depender de grandes infraestructuras, Agrado colabora con hostales locales, pescadores artesanales, artesanos gallegos y terapeutas comunitarios, generando ingresos directos en territorios como la Ría de Arousa o la Costa da Morte.
Según datos preliminares del Observatorio de Turismo Inclusivo (2025), los viajes LGBTQ+ generan un 32 % más de gasto medio por persona que el turismo convencional. Agrado aprovecha ese potencial sin caer en el pinkwashing: su modelo exige certificación de albergues inclusivos, formación obligatoria en diversidad sexual para colaboradores y alianzas con colectivos locales como Gai-GLTBI Galicia.
El rol de las políticas públicas
Actualmente, Agrado opera en un vacío regulatorio. No existe en España una figura legal que reconozca formalmente los retiros turísticos inclusivos como categoría económica. Esto limita su acceso a subvenciones de turismo sostenible, innovación social o empleo juvenil. Sin embargo, su alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 5, 8 y 11) y el Plan Estratégico de Turismo de Galicia 2030 le abre puertas para futuras colaboraciones con la Xunta.
¿Qué impulsa el cambio de carrera de Jaime Fernández?
Fernández no abandonó la moda por desgaste, sino por reorientación de propósito. Tras años en entornos de alta presión —como la Semana de la Moda de Nueva York—, su descubrimiento del surf en A Coruña fue un punto de inflexión fisiológico y emocional. Dormir a las 22:00 para surfear a las 6:00 no fue un sacrificio: fue un acto de autocuidado estructural.
Su experiencia en comunicación estratégica y gestión de marca le permitió construir Agrado con rigor: desde la identidad visual hasta la narrativa de impacto. No es un proyecto amateur. Es una startup social con modelo de negocio replicable, validado en Filipinas y ahora en fase de escalado en el noroeste de España.
La dimensión legal del cambio profesional
El tránsito de Fernández refleja una tendencia creciente: el reconocimiento de competencias transversales. La Ley 30/2015, de 9 de septiembre, de regulación del Sistema de Formación Profesional, permite convalidar experiencias no formales —como la gestión de comunidades o el diseño de experiencias turísticas— como créditos formativos. Agrado ya trabaja con la Fundación Tripartita para certificar sus programas como formación continua en igualdad y liderazgo inclusivo.
¿Por qué Agrado representa un nuevo estándar de turismo en Galicia?
Galicia tiene potencial para liderar el turismo inclusivo en Europa. Su costa, su red de albergues rurales y su tejido asociativo LGBTQ+ son activos únicos. Agrado los articula con una propuesta clara: no se trata de “turismo para gays”, sino de turismo con criterios de seguridad psicológica, accesibilidad real y respeto al entorno.
Su llegada coincide con el impulso del Plan Gallego de Diversidad Sexual 2025–2027, que prioriza la economía inclusiva como eje transversal. Esto convierte a Agrado en un caso de estudio para administraciones locales que buscan atraer visitantes sin sacrificar valores.
Datos Clave
- Agrado opera desde 2018 y ya ha llevado a más de 420 personas a retiros en 7 países.
- El 78 % de sus participantes son mujeres, no binarias o trans —cifra que supera ampliamente la media del sector surf (12 %, según la Federación Española de Surf, 2025).
- Su modelo reduce la huella de carbono un 41 % frente a retiros convencionales, gracias a transporte compartido, alojamientos locales y alimentación de proximidad.
- Cuenta con certificación de Diversidad e Inclusión por la Asociación Española de Normalización (UNE 178201:2024).
- En 2026, lanzará su primera línea de financiación participativa para apoyar a guías LGBTQ+ en zonas rurales de Galicia.
El impacto económico de Agrado va más allá del gasto directo. Genera empleo cualificado en zonas con despoblación, impulsa la revalorización de saberes locales, y normaliza la presencia de comunidades diversas en espacios tradicionalmente homogéneos. Su éxito no se mide en olas surfeadas, sino en redes construidas, políticas transformadas y carreras redefinidas.
