España redujo su tasa de paro al 10,3 % en mayo de 2026, pero sigue liderando el desempleo entre las principales economías de la OCDE. El crecimiento del empleo es constante desde 2020, pero los salarios reales siguen un 2 % por debajo de los niveles de 2021. La tasa de empleo (67,3 %) y la tasa de actividad (75,1 %) mejoran, aunque ambas quedan por debajo de la media de la OCDE. El estancamiento salarial y la brecha estructural son los mayores riesgos para la estabilidad laboral y el consumo interno.
¿Por qué la tasa de paro en España sigue siendo la más alta de la OCDE?
La OCDE confirma que España mantiene la tasa de desempleo más elevada entre los países del club: 10,3 % frente a una media del 4,9 %. Esto no refleja una crisis puntual, sino una estructura laboral frágil. El mercado sigue dependiendo de contratos temporales y sectores cíclicos, como el turismo y la construcción.
El informe destaca que el paro juvenil y el paro de larga duración siguen por encima del 30 % y del 45 %, respectivamente. Estos indicadores evidencian una falta de transición efectiva entre formación y empleo estable.
La brecha de género y territorial persiste
La tasa de actividad femenina alcanza el 70,2 %, pero sigue 8,3 puntos porcentuales por debajo de la masculina. Además, las diferencias regionales son abismales: en Extremadura y Andalucía supera el 14 %, mientras que en Navarra y País Vasco no llega al 7 %.
¿Qué dice la OCDE sobre el crecimiento del empleo en España?
El empleo ha crecido de forma ininterrumpida desde 2020. En el primer trimestre de 2026, la tasa de empleo (15–64 años) llegó al 67,3 %, un 0,7 p.p. más que en 2025. Sin embargo, sigue 4,8 p.p. por debajo de la media de la OCDE (72,1 %).
La tasa de actividad alcanzó un récord del 75,1 %, muy cerca de la media de la OCDE (76,7 %). Este avance se debe a una mayor participación de mujeres mayores de 55 años y a la extensión de la edad laboral activa.
El impacto de las reformas laborales
La reforma de 2022 redujo la dualidad entre contratos indefinidos y temporales. Pero la OCDE advierte que su efectividad se diluye por la persistencia de contratos en prácticas, cuentas atrás y subcontratación encubierta, especialmente en el sector servicios.
¿Por qué los salarios reales siguen por debajo de 2021?
A pesar de un aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) del 8 % en 2025, los salarios reales se mantienen un 2 % por debajo del primer trimestre de 2021. La inflación acumulada y la baja productividad laboral explican esta brecha.
La OCDE señala que España es uno de los tres países de la OCDE con mayor caída salarial real postpandemia. El índice de productividad por hora trabajada creció solo un 0,4 % anual entre 2022 y 2026, frente al 1,2 % de la media del bloque.
El rol de la negociación colectiva
Menos del 20 % de los trabajadores están cubiertos por convenios vigentes. La fragmentación de la negociación colectiva impide una convergencia salarial efectiva. Además, el 60 % de los convenios no incluyen cláusulas de revisión salarial vinculantes.
¿Cuál es el marco legal y económico que condiciona estos datos?
El Real Decreto-Ley 1/2023, que reforzó la estabilidad en los contratos indefinidos, no ha logrado revertir la cultura de la temporalidad. La Ley de Trabajo a Distancia (2024) tampoco ha impulsado la productividad, según la OCDE, por falta de inversión en formación digital y evaluación de resultados.
Desde el punto de vista fiscal, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ha destinado el 32 % de sus fondos a reformas laborales y formación profesional. Pero el informe critica la baja absorción de fondos por parte de las Cámaras de Comercio y los Servicios Públicos de Empleo, con un retraso promedio de 14 meses en la ejecución.
Datos Clave
- La tasa de paro en España es del 10,3 % (mayo 2026), frente al 4,9 % de la media OCDE.
- La tasa de empleo (15–64 años) es del 67,3 %: 4,8 p.p. por debajo de la media OCDE.
- Los salarios reales están un 2 % por debajo de los niveles de Q1 2021.
- El paro juvenil supera el 30 % y el paro de larga duración, el 45 %.
- Menos del 20 % de los trabajadores están cubiertos por convenios colectivos vigentes.
El contexto actual exige una política laboral que priorice la calidad del empleo sobre la mera creación de puestos. El estancamiento salarial no solo afecta el poder adquisitivo, sino que frena la inversión privada y la sostenibilidad de las pensiones. La reforma del Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales, en trámite en el Congreso, podría ser el punto de inflexión si se vincula con incentivos fiscales reales para la contratación estable y la formación dual.
