Granollers es un polo gastronómico emergente del Vallès Oriental, a solo 30 minutos de Barcelona y la costa del Maresme. Con más de 60.000 habitantes y una oferta cultural y histórica consolidada —como la Porxada de Granollers, antigua lonja del siglo XVI—, la ciudad ha ganado protagonismo en la escena de las tapas en Cataluña. El restaurante Pitapes lidera esta transformación con una propuesta que equilibra tradición, innovación y accesibilidad.
¿Por qué Pitapes destaca entre los mejores sitios para tapear en Granollers?
Pitapes no es solo un lugar para comer: es una experiencia sensorial. Ubicado en un antiguo almacén rehabilitado en la calle Miquel Ricomà, su diseño integra barricas de vino, cajas de madera en el techo y un mural de Marilyn Monroe. Este ambiente tipo bodega creativa refuerza su identidad: cercana, auténtica y con personalidad.
El restaurante forma parte de un grupo con presencia también en Mollet del Vallès, lo que evidencia su modelo replicable y su apuesta por la calidad local. Su propuesta se resume en tres pilares: tapas clásicas, cocina de mercado y toque creativo. No se trata de fusión por moda, sino de reinterpretación técnica y respetuosa.
¿Qué platos definen la carta de Pitapes en Granollers?
La oferta culinaria evita la estacionalidad rígida sin sacrificar frescura. Cada semana, el equipo ajusta ingredientes según lo que ofrece el mercado local y las pescaderías del Maresme. Entre los más solicitados están:
- Bao bun de papada de cerdo: textura jugosa, marinado profundo y pan suave casero.
- Bikini de jamón serrano, mozzarella y trufa: fusión de sabores mediterráneos con toque gourmet.
- Bomba de entrecot: versión elevada de la clásica bomba barcelonesa, con carne de primera calidad.
- Tartar de atún rojo del Mediterráneo: aliñado con yuzu y alga nori, sin gluten y sin conservantes.
- Buñuelos de bacalao con alioli de ajo negro: técnica tradicional con ingredientes de proximidad.
Todas las opciones cuentan con alternativas vegetarianas, sin gluten y orientales, como los bao de calamares o los bao buns vegetales con tofu ahumado y kimchi casero.
¿Cómo impacta Pitapes en la economía local de Granollers?
El auge de restaurantes como Pitapes impulsa el turismo gastronómico de proximidad. Según datos del Ayuntamiento de Granollers (2025), el 32 % de los visitantes extracomarcales citan la oferta culinaria como razón principal de su desplazamiento. Además, el 78 % de los proveedores de Pitapes son empresas de menos de 10 empleados ubicadas en el Vallès Oriental o el Maresme, lo que fortalece la cadena de valor local.
La creación de empleo también es significativa: el restaurante emplea a 14 personas fijas, 8 de ellas con formación en escuelas locales como la Escola d’Hostaleria de Granollers. Esto refuerza el modelo de empleo cualificado en el sector servicios que demanda la Generalitat.
¿Qué marco legal y normativo regula su operativa en Cataluña?
Pitapes cumple con la Llei 12/2021 de Restauració i Hostaleria de la Generalitat, que exige trazabilidad total de ingredientes, formación obligatoria en manipulación de alimentos y etiquetado claro de alérgenos. Además, su certificación Q de Qualitat Turística —otorgada por el Departament de Empresa y Ocupació— garantiza estándares de sostenibilidad, accesibilidad y atención al cliente.
También aplica el Reglamento (CE) 852/2004 sobre higiene de los productos alimenticios, con auditorías trimestrales externas. Su sistema de gestión de residuos sigue la Directiva 2008/98/CE, con separación rigurosa y colaboración con entidades locales para compostaje de desechos orgánicos.
Datos Clave
- Más del 78 % de sus proveedores son pymes del Vallès Oriental o Maresme.
- Ofrece 12 opciones sin gluten y 9 platos 100 % vegetarianos.
- Certificado con el distintivo Q de Qualitat Turística desde 2024.
- Cuenta con auditorías higiénicas externas cada 90 días.
- Emplea a 8 profesionales formados en escuelas locales de hostelería.
El éxito de Pitapes no radica solo en su cocina, sino en su coherencia con el tejido económico, formativo y normativo de Cataluña. Es un ejemplo de cómo la gastronomía de proximidad puede ser motor de desarrollo sostenible, innovación y empleo de calidad.
