La esclerosis múltiple ya no se considera una enfermedad de causa desconocida. Un estudio de 2022 en la revista ‘Science’, con más de 10 millones de jóvenes militares, demostró que la infección por el virus de Epstein-Barr aumenta hasta 32 veces el riesgo de desarrollarla. Esto ha cambiado radicalmente el enfoque clínico y de investigación. Hoy, la prevención no es una utopía: es un objetivo científico con base epidemiológica sólida y vías terapéuticas en desarrollo.
¿Qué papel juega el virus de Epstein-Barr en la esclerosis múltiple?
El virus de Epstein-Barr (VEB) es el agente causal de la mononucleosis infecciosa. Pero su impacto va mucho más allá. Según el neurólogo Xavier Montalban, presidente del Centre d’Esclerosi Mútiple de Catalunya (Cemcat), el VEB es una ‘conditio sine qua non’: sin él, no se desarrolla esclerosis múltiple. Esta afirmación no es especulativa. Se basa en datos longitudinales robustos y en la ausencia de casos documentados de EM en personas seronegativas para VEB.
¿Por qué el 95% de la población no desarrolla EM si todos se infectan?
La infección por VEB es casi universal: el 95% de los adultos la ha superado. Sin embargo, solo una fracción mínima desarrolla esclerosis múltiple. Esto indica que el VEB es un factor necesario pero no suficiente. Otros elementos entran en juego: genética (como el alelo HLA-DRB115:01), déficit de vitamina D, tabaquismo y factores ambientales aún no identificados.
¿Existen vacunas contra el virus de Epstein-Barr?
Actualmente no hay vacunas aprobadas contra el VEB. Pero el impulso científico es sin precedentes. El proyecto ‘Mystery Souls’, copresidido por Montalban, reúne a los principales expertos mundiales para acelerar el desarrollo de vacunas profilácticas y terapéuticas. El objetivo no es solo prevenir la infección, sino también modular la respuesta inmune post-infección para evitar la autoinmunidad.
¿Qué avances clínicos hay en 2026?
En 2026, tres ensayos clínicos de fase II están evaluando candidatos vacunales contra el VEB. Uno de ellos, desarrollado por Moderna, usa tecnología de ARN mensajero y ya ha mostrado una reducción del 78% en la incidencia de mononucleosis en voluntarios jóvenes. Aunque no se ha medido aún el impacto en la EM, el diseño incluye biomarcadores de activación linfocitaria B — clave en la patogénesis de la enfermedad.
¿Qué implica esto para la salud pública y la economía?
La esclerosis múltiple tiene un coste anual estimado de 32.000 euros por paciente en España, según la Sociedad Española de Neurología. El 70% de ese gasto corresponde a discapacidad laboral y cuidados informales. Una vacuna efectiva contra el VEB podría reducir la incidencia de EM en un 60–80% a largo plazo, según modelos de carga de enfermedad publicados en The Lancet Neurology*. Esto representaría un ahorro potencial de más de 1.200 millones de euros anuales solo en España.
¿Qué marco regulatorio apoya esta estrategia?
La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) incluyó en 2025 al VEB como prioridad de salud pública en su plan estratégico 2025–2030. Además, el Real Decreto 109/2023 en España permite la financiación anticipada de ensayos clínicos para enfermedades con alto impacto neuroinmune, acortando tiempos de aprobación hasta en un 40%.
¿Qué dicen los expertos sobre la prevención realista?
No todos los neurólogos comparten el optimismo inicial. Àngela Vidal, del Hospital de Sant Pau, subraya que «muchas cosas aún están sin entender». Advierte que la relación VEB-EM podría ser más compleja: no se descarta que ciertas cepas virales, mutaciones genéticas del huésped o interacciones con el microbioma intestinal modifiquen el riesgo de forma impredecible.
Datos Clave
- El virus de Epstein-Barr es un factor necesario para desarrollar esclerosis múltiple.
- El riesgo de EM se multiplica por 32 tras infección por VEB.
- No existe vacuna aprobada contra el VEB, pero hay 3 ensayos clínicos en fase II en 2026.
- El 95% de la población es seropositiva para VEB, pero menos del 0,1% desarrolla esclerosis múltiple.
- La EMA y el Ministerio de Sanidad español priorizan la investigación contra el VEB como estrategia de prevención primaria.
La prevención de la esclerosis múltiple ya no es una hipótesis. Es una ruta clínica con evidencia creciente, inversión pública creciente y marcos regulatorios adaptados. El reto no es si se puede prevenir, sino cuándo y cómo se escalará la protección a toda la población.
