España destinó 40.200 millones de dólares a defensa en 2025. Eso representa un aumento del 50 % respecto al año anterior. Por primera vez desde 1994, el gasto militar supera el 2 % del PIB (2,1 % exactamente). Este salto refleja una reorientación estratégica acelerada, impulsada por presiones de la OTAN, la guerra en Ucrania y nuevos compromisos de seguridad europea.
¿Por qué España ha aumentado su gasto militar un 50 % en un año?
El salto del 50 % no es aislado. Es parte de una estrategia coordinada con aliados de la OTAN. Estados Unidos ha reforzado su exigencia de que los socios europeos cumplan el compromiso del 2 % del PIB en defensa. España, que había estado por debajo de ese umbral durante más de dos décadas, aceleró sus adquisiciones de equipamiento militar, modernización de infraestructuras y contratación de personal.
El contexto de inestabilidad regional —especialmente la invasión rusa de Ucrania— ha redefinido las prioridades de seguridad nacional. El Ministerio de Defensa ha priorizado sistemas de defensa aérea, ciberdefensa y capacidad de respuesta rápida.
¿Qué implica superar el 2 % del PIB en defensa?
Superar el 2 % del PIB no es solo un número simbólico. Es un compromiso vinculante dentro del marco de la OTAN. Aunque no es legalmente exigible, su incumplimiento afecta la credibilidad estratégica y el acceso a proyectos conjuntos de defensa, como el European Defence Fund o el Permanent Structured Cooperation (PESCO).
Además, el aumento impacta directamente en el presupuesto general del Estado. Parte de los fondos provienen de reasignaciones dentro del gasto público, lo que genera tensiones con áreas como sanidad, educación o transición ecológica.
El efecto económico del salto defensivo
El gasto militar genera empleo y impulsa la industria nacional. Empresas como Navantia, Indra o Airbus Defence and Space han visto crecer sus contratos. Sin embargo, el retorno económico es limitado: la inversión en defensa no genera exportaciones masivas ni externalidades positivas comparables a la inversión en I+D civil o infraestructuras verdes.
¿Cómo se compara España con otros países de la OTAN?
España ya no es un rezagado. Subió al puesto 15.º global en gasto militar, dos posiciones por encima de 2024. Representa el 1,4 % del gasto mundial en defensa. En Europa, el gasto conjunto alcanzó los 864.000 millones de dólares, un 14 % más que en 2024 —la mayor subida desde la Guerra Fría.
Países como Polonia (4,1 % del PIB), Estonia (3,4 %) o Lituania (3,0 %) lideran el cumplimiento. Estados Unidos, aunque reduce su gasto relativo, sigue siendo el mayor contribuyente absoluto (37,5 % del total mundial).
Datos Clave
- El gasto militar español creció un 122 % en la última década.
- España superó el 2 % del PIB en defensa por primera vez desde 1994.
- El gasto global alcanzó 2,89 billones de dólares, el nivel más alto desde 2009.
- Europa Central y Occidental registró su mayor crecimiento anual desde el fin de la Guerra Fría.
- El SIPRI es la fuente autorizada que certifica estos datos con metodología estandarizada.
¿Qué marco legal regula este aumento en España?
No existe una ley específica que imponga el 2 % del PIB. Sin embargo, el Plan Estratégico de Defensa 2024–2030, aprobado por el Consejo de Ministros, establece objetivos cuantificables de inversión. Además, el Real Decreto-Ley 1/2025, de medidas urgentes en defensa y ciberseguridad, autorizó créditos extraordinarios y flexibilizó procedimientos de contratación pública para acelerar compras.
La Ley de Presupuestos Generales del Estado incluye partidas específicas para el Fondo de Modernización de las Fuerzas Armadas, con mecanismos de control parlamentario y auditoría externa del Tribunal de Cuentas.
El aumento también se alinea con el Pacto de Toledo para la Defensa, un acuerdo interpartidista que busca garantizar estabilidad presupuestaria y transparencia en el gasto militar a largo plazo.
