El 20 de diciembre de 1973, España fue testigo de uno de los atentados más impactantes de su historia reciente: el asesinato de Luis Carrero Blanco, entonces presidente del Gobierno. Este evento no solo marcó un hito en la historia política del país, sino que también dejó una serie de preguntas sobre la ejecución del atentado, especialmente sobre cómo el coche del almirante voló a una altura de 20 metros tras la explosión. A continuación, se exploran los detalles de este atentado y la preparación meticulosa que lo rodeó.
### Preparativos del Atentado: Un Plan Meticuloso
La planificación del atentado contra Carrero Blanco fue llevada a cabo por un grupo de etarras que demostraron una notable capacidad para la clandestinidad y la ejecución de su plan. Los terroristas, identificados como José Ignacio Múgica Arregui, Pedro Ignacio Pérez Beotegui y José Miguel Beñarán Ordeñana, lograron excavar un túnel que los llevó a posicionar explosivos a escasa distancia de la ruta habitual del almirante. Este túnel, que medía aproximadamente 80 centímetros de ancho por 60 de alto, fue excavado sin que los vecinos de la zona se percataran de los ruidos o movimientos inusuales.
El día del atentado, Carrero Blanco salió de su residencia en la calle Hermanos Bécquer para dirigirse a misa. En su trayecto, al pasar por la calle Claudio Coello, el coche oficial fue detonado. La explosión fue tan potente que el vehículo, un Dodge 3700 GT de aproximadamente 1.800 kilos, fue proyectado a una altura de 20 metros, cayendo finalmente en el patio de la Compañía de Jesús. Este hecho ha llevado a muchos a preguntarse sobre la cantidad de explosivos utilizados y la técnica empleada para lograr tal efecto.
### La Dinamita y su Efecto: ¿Por Qué Voló Tan Alto?
Aunque no se ha podido determinar con exactitud la cantidad de dinamita utilizada en el atentado, expertos como el capitán Salvador Serrano del Servicio de Desactivación de Explosivos y Defensa NRBQ de la Guardia Civil estiman que se utilizaron entre 80 y 100 kilos de gelamonita. Este tipo de explosivo, que se utiliza comúnmente en la minería, fue robado por los etarras en un atraco previo. La colocación de la carga explosiva fue crucial para el resultado del atentado. Los terroristas habían diseñado un sistema que permitía que la onda expansiva se proyectara hacia arriba, en lugar de hacia los lados, lo que minimizó los daños en los alrededores y maximizó el impacto sobre el vehículo del almirante.
El coche, al ser elevado por la explosión, actuó como una especie de palanca de eyección, similar a los dispositivos de seguridad en aviones. Esto significa que, en lugar de ser desintegrado por la explosión, el vehículo fue lanzado al aire, lo que resultó en que los ocupantes sufrieran traumatismos severos al momento de la caída, pero no fueron desmembrados por la onda expansiva. Este detalle es fundamental para entender la mecánica del atentado y la preparación que los terroristas llevaron a cabo.
Además, los terroristas utilizaron un sistema de detonación simple, que consistía en un cable conectado a un maletín con baterías. Este mecanismo les permitió sincronizar la explosión con el paso del coche, un hecho que fue facilitado por la rutina diaria de Carrero Blanco, quien no variaba su horario habitual. La combinación de una planificación meticulosa y un conocimiento básico de explosivos fue lo que permitió que el atentado se llevara a cabo con éxito.
El impacto del atentado no solo se sintió en el ámbito político, sino que también marcó un cambio en la percepción pública sobre la violencia en España. La muerte de Carrero Blanco, un hombre cercano al régimen franquista, simbolizó el inicio de una nueva era de inestabilidad política y social en el país. La capacidad de los terroristas para llevar a cabo un ataque tan audaz y efectivo dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de la nación.
En resumen, el atentado a Carrero Blanco no solo fue un acto de violencia política, sino también un ejemplo de la complejidad y la planificación que pueden estar detrás de tales eventos. La combinación de explosivos, la técnica de detonación y la ejecución precisa del plan son elementos que continúan siendo estudiados por expertos en seguridad y criminología. Este evento, que ocurrió hace más de cinco décadas, sigue siendo relevante en el análisis de la historia reciente de España y de los métodos utilizados por grupos terroristas en su lucha por la visibilidad y el cambio político.
