En los últimos años, Barcelona ha sido testigo de un preocupante aumento de los delitos motivados por aporofobia, un término que se refiere al rechazo y la discriminación hacia las personas en situación de pobreza. Este fenómeno ha cobrado relevancia en el contexto del 20 aniversario del asesinato de María del Rosario Endrinal, una mujer sin hogar que fue brutalmente asesinada mientras dormía en un cajero automático. La Fiscal Delegada contra los Delitos de Odio y Discriminación de la Fiscalía Provincial de Barcelona, Marta Gloria López Catalá, ha señalado que este tipo de delitos han aumentado significativamente en los últimos dos años, con un perfil de agresores que incluye a jóvenes menores de 30 años.
### La Vulnerabilidad de las Personas Sin Hogar
Las personas sin hogar son especialmente vulnerables a la violencia y la discriminación. Según López Catalá, estas víctimas dedican la mayor parte de su energía a protegerse de posibles agresores y a buscar sustento, lo que las coloca en una situación de extrema desventaja. La fiscal ha destacado que, en muchos casos, las víctimas de aporofobia no denuncian los delitos que sufren. Esto se debe a su vulnerabilidad y al miedo a represalias, lo que genera una alarmante cifra de cero denuncias en muchos casos. La intervención de los cuerpos policiales es, en ocasiones, la única manera en que estos delitos llegan a ser juzgados.
La falta de denuncias también se ve agravada por la dificultad de identificar a los agresores y localizar a las víctimas, quienes a menudo no tienen un domicilio fijo. Esto complica aún más el proceso judicial, ya que muchas veces los casos terminan archivados. Además, a diferencia de otros delitos de odio, las agresiones a personas sin hogar no suelen ir acompañadas de insultos explícitos que hagan referencia a su situación. En lugar de eso, las agresiones suelen manifestarse a través de actos de humillación y ridiculización, lo que dificulta la prueba de que la motivación detrás de la agresión sea la aporofobia.
### Cambios en la Legislación y Datos Alarmantes
La aporofobia fue reconocida como una circunstancia agravante en el Código Penal español en junio de 2021, lo que representa un avance en la lucha contra este tipo de delitos. Sin embargo, a pesar de esta reforma, los datos sobre delitos por aporofobia siguen siendo alarmantes. En la provincia de Barcelona, actualmente hay muy pocos procedimientos judiciales relacionados con este tipo de delitos. Según datos de la entidad Assís, que ofrece atención a personas sin hogar, el 50% de los encuestados han afirmado haber sufrido violencia en situación de sinhogarismo. Las mujeres son las más afectadas, con un 6,12% más de agresiones que los hombres.
Los encuestados también han señalado que las franjas horarias en las que más ataques reciben son durante la noche y la madrugada. La gravedad de estas agresiones es evidente, ya que el 43% de las dirigidas a hombres involucraron objetos intimidatorios, como palos y armas. Además, un 67% de los casos en los que hubo testigos no recibieron ninguna intervención. Las formas más comunes de agresión incluyen insultos y tratos vejatorios, robos de pertenencias, acoso y agresiones físicas, que se producen en lugares públicos como aeropuertos, estaciones y calles transitadas.
La situación es crítica, y la necesidad de una mayor conciencia social sobre la aporofobia y la violencia hacia las personas sin hogar es urgente. Este lunes, la entidad Assís organizará un acto para recordar a Rosario Endrinal y reflexionar sobre el aumento del discurso de odio y el tratamiento mediático y social de la violencia hacia las personas sin hogar. La fiscal López Catalá ha subrayado que los delitos de odio no solo afectan a los derechos fundamentales y a la dignidad de las personas, sino que también ponen en riesgo las bases de la convivencia social.
La lucha contra la aporofobia y la violencia hacia las personas sin hogar requiere un esfuerzo conjunto de la sociedad, las instituciones y los medios de comunicación. Es fundamental que se visibilicen estos problemas y se fomente un entorno de respeto y dignidad para todos, independientemente de su situación económica. La evolución de la sociedad hacia una mayor empatía y comprensión es clave para erradicar el odio y la discriminación que enfrentan las personas más vulnerables.
