La reciente apertura de una fosa común en Montjuïc ha marcado un hito significativo en la recuperación de la memoria histórica en España. Este esfuerzo, impulsado por la Direcció General de Memòria Democràtica, busca recuperar los restos de soldados republicanos que perdieron la vida durante la Guerra Civil. En este contexto, se han llevado a cabo dos intervenciones arqueológicas en los municipios de Gandesa y Gratallops, en la provincia de Tarragona, donde se han exhumado los restos de tres combatientes republicanos.
Las excavaciones, realizadas entre marzo y junio de 2025, forman parte del Pla de Fosses 2023-2025, un programa del Govern de Cataluña destinado a localizar, excavar e identificar a las personas desaparecidas durante el conflicto y la represión franquista. En Gandesa, específicamente en la zona de La Teuleria, se han recuperado los restos de dos soldados republicanos que fueron enterrados a ambos lados de un barranco. Esta intervención fue posible gracias a la combinación de fuentes documentales y testimonios orales que indicaban la existencia de un antiguo punto sanitario en esa área durante la batalla del Ebro.
Uno de los testimonios más relevantes proviene de un vecino de Tivenys, quien en 2017 compartió su recuerdo sobre las inhumaciones en el barranco. Este tipo de relatos son fundamentales para la localización de los restos, ya que ofrecen pistas sobre los lugares donde se llevaron a cabo las inhumaciones. Por otro lado, en Gratallops, la excavación se llevó a cabo tras el hallazgo fortuito de restos humanos durante labores agrícolas en 2023, en una finca conocida como Clos Mogador. Aunque se logró recuperar el cuerpo de un posible combatiente republicano, este presentaba alteraciones significativas debido a las actividades agrícolas previas en la zona.
La importancia de estas exhumaciones va más allá de la simple recuperación de restos. Actualmente, los cuerpos exhumados se encuentran bajo custodia en un laboratorio, donde se realizan análisis antropológicos y genéticos. Estos análisis son cruciales para cotejar los datos con el Censo de personas desaparecidas y el Programa de identificación genética. Si se logra establecer la identidad de los restos, estos serán devueltos a sus familias. En caso contrario, se procederá a su reinhumación en el cementerio correspondiente, asegurando que se les brinde el respeto y la dignidad que merecen.
Este esfuerzo por recuperar la memoria histórica se enmarca en un contexto más amplio. Según datos del Departament de Justícia y Qualitat Democràtica, durante el año 2024 se excavaron un total de 28 fosas, recuperando los restos de 26 víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. En este periodo, se logró identificar a un soldado republicano gracias al Programa de identificación genética, y se incorporaron 327 nuevos casos al Censo de personas desaparecidas, que ya cuenta con cerca de 8.000 registros en toda Cataluña.
Desde el inicio del Pla de Fosses en 2004, se han excavado un total de 123 fosas, además de recoger restos en superficie de antiguos escenarios de la batalla del Ebro y otros frentes de guerra. El plan 2023-2025 contempla un total de 45 fosas, incluyendo las recientes intervenciones en Gandesa y Gratallops, lo que reafirma el compromiso del Govern con la memoria histórica y el reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista.
La recuperación de la memoria histórica es un proceso que no solo busca dar respuesta a las familias de las víctimas, sino que también tiene un impacto significativo en la sociedad en su conjunto. Al reconocer y recordar a aquellos que sufrieron durante la Guerra Civil, se fomenta un diálogo sobre la reconciliación y la justicia social. Este tipo de iniciativas son esenciales para construir una sociedad más justa y consciente de su pasado.
Además, la participación de la comunidad en estos procesos es fundamental. Los testimonios orales, como los de los vecinos que recuerdan las inhumaciones, son una parte vital de la historia que no debe ser olvidada. La memoria colectiva se construye a partir de las historias individuales, y cada relato contribuye a un entendimiento más profundo de lo que ocurrió durante esos años oscuros en la historia de España.
En resumen, las exhumaciones de los soldados republicanos en Gandesa y Gratallops son un paso significativo hacia la recuperación de la memoria histórica en Cataluña. A medida que se avanza en este proceso, se espera que más familias puedan encontrar respuestas y que la sociedad en su conjunto pueda reflexionar sobre el pasado, promoviendo así un futuro más inclusivo y respetuoso con la diversidad de experiencias que conforman la historia de España.