En tiempos de crisis, como los incendios que han asolado León recientemente, el papel del Estado y de lo público se vuelve crucial. La frase «solo el pueblo salva al pueblo» resuena con fuerza, evocando un sentido de comunidad y solidaridad. Sin embargo, detrás de esta afirmación hay una realidad que no se puede ignorar: la verdadera salvaguarda de la sociedad proviene de las instituciones públicas que garantizan derechos y servicios esenciales.
La intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y otros cuerpos de emergencia en situaciones críticas pone de manifiesto la necesidad de un Estado fuerte y presente. Estos profesionales no actúan por casualidad; su formación y preparación son el resultado de un sistema educativo y de salud pública que ha sido construido y mantenido por el Estado. La educación y la formación de estos trabajadores son financiadas por los impuestos que todos contribuimos a pagar. Sin este apoyo, la capacidad de respuesta ante desastres naturales se vería gravemente comprometida.
### La Función de los Impuestos en la Construcción del Bien Común
Los impuestos son a menudo demonizados en el discurso público, pero son la base sobre la cual se construye el bienestar social. Sin ellos, no existirían hospitales, escuelas, bomberos, ni servicios de emergencia. La crítica a lo público suele venir de quienes no comprenden que la existencia de servicios privados a menudo depende de la infraestructura y el apoyo que proporciona el Estado. Muchas empresas y fundaciones que se presentan como alternativas a lo público, en realidad, se benefician de deducciones fiscales y subvenciones que provienen de los impuestos que todos pagamos.
Cuando se argumenta que «ya hay suficientes empresas privadas y fundaciones que ayudan», es fundamental recordar que muchas de estas iniciativas no existirían sin el respaldo del Estado. La caridad, aunque valiosa, no puede sustituir a la obligación del Estado de garantizar derechos. La ayuda privada es, por naturaleza, voluntaria y limitada, mientras que lo público es universal y permanente. Esto significa que, en situaciones de emergencia, la respuesta del Estado debe ser rápida y efectiva, asegurando que nadie quede atrás.
### La Solidaridad Comunitaria y sus Limitaciones
La solidaridad comunitaria es un valor importante, pero no puede ser vista como un sustituto de la acción estatal. En momentos de crisis, como cuando una persona necesita atención médica urgente, no es suficiente con depender de la buena voluntad de los vecinos. La continuidad y la equidad en el acceso a servicios esenciales son garantizadas por instituciones públicas. La sanidad, la educación y otros derechos fundamentales deben ser asegurados por el Estado, no dejados al azar de la generosidad privada.
La frase «el pueblo salva al pueblo» puede sonar inspiradora, pero es crucial profundizar en su significado. La verdadera fuerza de una comunidad radica en su capacidad para organizarse y exigir un Estado que funcione para todos. La solidaridad debe ser un complemento a la acción estatal, no un reemplazo. En este sentido, es vital que la ciudadanía mantenga una conciencia crítica sobre el papel del Estado y la importancia de defenderlo.
La historia ha demostrado que, en situaciones de crisis, la intervención del Estado es lo que realmente marca la diferencia. La UME, los servicios de salud y otros organismos públicos son los que están en la primera línea de respuesta, y su eficacia depende de un sistema que esté bien financiado y estructurado. Por lo tanto, es esencial que la población reconozca la importancia de contribuir a este sistema a través de los impuestos y de la participación cívica.
En resumen, la frase «solo el pueblo salva al pueblo» debe ser entendida en su contexto adecuado. La solidaridad es un valor que debe ser fomentado, pero no puede ser la única respuesta ante las crisis. La construcción de un Estado fuerte y eficiente es la clave para garantizar que todos los ciudadanos tengan acceso a los derechos y servicios que merecen. Solo así podremos enfrentar los desafíos que se nos presenten y asegurar un futuro más justo y equitativo para todos.