La exnadadora Jessica Vall, una figura emblemática en el mundo de la natación, ha compartido su experiencia de transición desde el deporte de élite hacia la maternidad. A sus 36 años, Vall, quien ha sido medallista en campeonatos mundiales y Juegos Olímpicos, se encuentra en una etapa de su vida que ha cambiado radicalmente en los últimos meses. Embarazada de 26 semanas, la nadadora reflexiona sobre su carrera, sus decisiones y los desafíos que enfrenta en esta nueva etapa.
**La Decisión de Dejar la Natación**
Dejar un deporte que ha definido su vida durante tres décadas no ha sido una decisión sencilla. Vall ha mencionado que la transición ha estado marcada por emociones intensas y una profunda reflexión. «Es un proceso complicado y, por suerte, me preparé mucho», dice. La nadadora ha estado lidiando con la idea de dejar atrás su carrera, un proceso que no solo implica la pérdida de una rutina, sino también la búsqueda de una nueva identidad fuera de la piscina.
La exnadadora ha estado conectada con su grupo de entrenamiento, lo que le ha permitido mantener un vínculo con su pasado. Sin embargo, ver el Mundial desde casa ha sido un reto emocional. «Te pasa todo por la cabeza. Desde que me encantaría volver a estar allí, pero después pensar que, con todo lo que implica, no», reflexiona. Esta lucha interna entre el amor por su deporte y la necesidad de avanzar hacia nuevas metas es un tema recurrente en su relato.
Uno de los aspectos más difíciles de su decisión ha sido el impacto económico. Vall ha mencionado que su carrera en la natación era su principal fuente de ingresos, lo que complicó aún más su despedida. Sin embargo, su trabajo en una empresa desde su regreso de los Juegos Olímpicos de Tokio le ha proporcionado una estabilidad que le ha permitido dar este paso. «Llevar 30 años despertándome para entrenar y luego ir a trabajar ha sido mi vida», explica.
**La Maternidad y sus Desafíos**
La llegada de la maternidad ha traído consigo una serie de emociones y desafíos inesperados. Vall ha compartido que el embarazo no ha sido como lo había idealizado. Desde el principio, ha enfrentado complicaciones que la llevaron a un reposo relativo. «El embarazo está muy idealizado. Tuve que hacer reposo relativo porque tuve pérdidas, ya que había riesgo de aborto», confiesa. Esta experiencia ha añadido una capa de complejidad a su proceso de adaptación a la vida fuera de la piscina.
La exnadadora también ha reflexionado sobre cómo su identidad ha cambiado con el embarazo. «Si ya de por sí dejar el deporte te puede hacer dudar de quién eres tú, imagínate si se le suma el embarazo: ‘¿Seré buena madre? ¿Lo haré bien?'», se pregunta. Estos miedos son comunes entre las futuras madres, pero para una atleta de élite, la presión puede ser aún mayor. Vall ha encontrado consuelo en la conversación con amigas y en la escritura, llevando un diario donde anota sus pensamientos y emociones.
A pesar de los desafíos, Vall ha mantenido una actitud positiva. Reconoce que su cuerpo está cambiando y que debe aprender a aceptarlo. «Intento aceptar mi cuerpo porque es el que tengo ahora. De hecho, hay cosas que pienso que son ‘guais’, como que ahora tengo pecho. Cosas que antes no tenía», dice con una sonrisa. Este enfoque hacia su cuerpo refleja un crecimiento personal y una aceptación de su nueva realidad.
Además, Vall ha mencionado la falta de información sobre el entrenamiento durante el embarazo en el ámbito deportivo. «Lo que más me ha faltado y que puede que me hubiera motivado a seguir nadando es la falta de información sobre el entrenamiento durante el embarazo», señala. Esta carencia de recursos y apoyo puede ser un obstáculo significativo para muchas atletas que desean equilibrar su carrera deportiva con la maternidad.
**Un Nuevo Comienzo**
A medida que se acerca la fecha de su parto, Vall está enfocada en construir una nueva rutina que se adapte a su vida como madre. Ha expresado su deseo de volver a hacer deporte después de dar a luz, y está trabajando en la creación de una empresa que ofrezca clínicas de natación y cursos para transmitir sus conocimientos. «Estoy buscando qué es lo que me puede hacer feliz de la misma manera, o parecida», afirma, mostrando su determinación de seguir conectada con el deporte que ha sido su pasión.
La historia de Jessica Vall es un testimonio de la resiliencia y la capacidad de adaptación. Su viaje desde la piscina hacia la maternidad está lleno de desafíos, pero también de oportunidades para crecer y reinventarse. A medida que se prepara para dar la bienvenida a su hijo, Vall continúa explorando su identidad y su lugar en el mundo, tanto como atleta como futura madre.