La llegada de migrantes a Formentera ha alcanzado niveles alarmantes, especialmente en lo que respecta a los menores no acompañados. En la última semana, la isla ha recibido un número significativo de estos jóvenes, lo que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades locales. Según datos recientes, el Consell de Formentera tiene bajo su tutela a 136 menores migrantes, la mayoría de los cuales han llegado a la isla en pateras procedentes de Argelia. Este fenómeno no solo plantea desafíos logísticos, sino que también requiere una atención especial a las necesidades de estos niños y adolescentes.
La situación se ha vuelto crítica, ya que de los 136 menores, solo una veintena permanece en Formentera, mientras que el resto ha sido trasladado a centros de acogida en Mallorca, gestionados por organizaciones especializadas como la Fundación Samu. La llegada de nuevos migrantes es constante, y la cifra de menores tutelados fluctúa diariamente. En el último semestre, se han contabilizado 65 niños y adolescentes no acompañados que han llegado a la isla, lo que refleja un aumento en la presión sobre los servicios sociales locales.
### Desafíos Económicos y Logísticos
El coste económico de la tutela de estos menores es un tema que ha generado preocupación entre las autoridades locales. En los primeros meses de este año, el Consell de Formentera reportó gastos que superaron los 1,5 millones de euros solo en enero y febrero. Esta situación ha llevado a la institución a solicitar ayuda a las administraciones superiores, resultando en la aprobación de una subvención extraordinaria de 4,1 millones de euros por parte del Govern balear. Sin embargo, el Consell continúa exigiendo una mayor implicación del Gobierno central para abordar esta crisis migratoria que ha convertido a Formentera en un punto de entrada a Europa.
La consellera de Bienestar Social, Cristina Costa, ha indicado que el coste diario por cada menor tutelado oscila entre 200 y 230 euros, dependiendo de las necesidades específicas de cada niño. Esta cifra incluye gastos relacionados con la educación, la salud y el alojamiento, lo que complica aún más la situación financiera de la isla. Además, una vez que los adolescentes cumplen 18 años, su responsabilidad pasa al Govern balear, que enfrenta sus propios retos en la búsqueda de viviendas adecuadas para estos jóvenes.
### La Realidad de los Núcleos Familiares
Además de los menores no acompañados, Formentera ha visto un aumento en la llegada de núcleos familiares en pateras. En lo que va del año, los servicios sociales han atendido a 16 familias, sumando un total de 42 personas, de las cuales 24 son menores. Durante la reciente oleada de llegadas, se recibieron tres núcleos familiares que incluían a diez personas, de las cuales siete eran menores. Estas familias, que a menudo viajan con bebés y niños pequeños, requieren un tratamiento diferenciado debido a sus circunstancias especiales.
El Consell de Formentera ha establecido un protocolo de acogida para estas familias, que incluye el traslado a un piso acondicionado donde pueden descansar y recuperarse antes de ser trasladados a Ibiza. Sin embargo, la falta de recursos y la saturación de los servicios han llevado a que estas familias a veces tengan que esperar en condiciones inadecuadas, lo que plantea serios problemas de dignidad y bienestar.
La consellera Costa ha subrayado que, aunque la responsabilidad de la acogida de estas familias recae en el Estado, el Consell de Formentera ha asumido un papel activo en la primera acogida debido a la falta de recursos en la isla. La ausencia de una comisaría de Policía Nacional complica aún más la situación, ya que es esta institución la que se encarga de los trámites legales de los migrantes. Por lo tanto, el Consell ha tomado medidas para ofrecer un refugio temporal a las familias hasta que puedan ser trasladadas a un lugar más adecuado.
La crisis migratoria en Formentera es un reflejo de un problema más amplio que afecta a muchas regiones de Europa. La llegada de migrantes, especialmente menores no acompañados, plantea desafíos significativos en términos de recursos, logística y atención humanitaria. A medida que la situación continúa evolucionando, es esencial que se implementen soluciones sostenibles que aborden tanto las necesidades inmediatas de estos migrantes como las preocupaciones a largo plazo de las comunidades que los acogen.