El Principado de Asturias ha decretado la veda total de la pesca ordinaria del salmón en 2027. La medida responde a mínimos históricos de capturas y al deterioro del hábitat fluvial. Afecta a todas las cuencas asturianas, pero mantiene excepciones muy restringidas. Su aplicación se enmarca en el marco del Plan de Recuperación del Salmón Atlántico y la normativa europea de conservación de especies migratorias.
¿Por qué se prohíbe la pesca del salmón en Asturias en 2027?
La decisión se basa en datos objetivos: solo 108 ejemplares fueron capturados en 2026 en las cuencas asturianas. Eso representa una caída del 18% respecto a 2025. El Narcea registró 66 ejemplares, el Sella-Piloña 23, el Cares-Deva 14, el Esva 5 y el Eo, cero.
Esta cifra no es solo un indicador biológico: es una señal de alarma para la salud del ecosistema fluvial. La baja captura no se atribuye únicamente a la presión pesquera, sino también a factores como el calentamiento del agua, la pérdida de caudal y la disminución de oxígeno disuelto.
¿Qué excepciones contempla la veda del salmón en 2027?
La prohibición no es absoluta. Se autoriza la captura del Campanu —el primer salmón que asciende cada año— en dos cuencas: la oriental (Sella-Piloña) y la occidental (Narcea). Este ejemplar se destina exclusivamente a las subastas tradicionales de Cornellana y Cangas de Onís, símbolos culturales y económicos de la región.
También se permite la extracción bajo permiso expreso para proyectos de repoblación y reproducción. Estos deben contar con autorización previa de la Dirección General de Medio Natural y cumplir con protocolos científicos rigurosos.
¿Cómo se concilia tradición y conservación?
El Principado defiende que la excepción del Campanu es simbólica y funcional. Su captura no afecta significativamente la población reproductora, pero sí preserva una práctica ancestral con valor turístico y social. Las subastas generan ingresos locales y mantienen la visibilidad del salmón como especie emblemática.
¿Qué dicen los pescadores ante la veda del salmón?
Los representantes de las sociedades de pescadores reconocen la gravedad de la situación, pero cuestionan la unilateralidad del anuncio. Enrique Berrocal, presidente de “Las Mestas del Narcea”, denunció que se enteró tres minutos antes de la rueda de prensa. Criticó la falta de diálogo previo con las asociaciones.
Antón Caldevilla, de El Esmerillón, apuntó a causas ambientales: “Nunca vio el Sella tan caliente”. Según él, el problema no es la ausencia de salmones, sino su imposibilidad de migrar por el río debido al estrés térmico y la hipoxia.
¿Cuál es el marco legal y económico real de la veda?
La medida se sustenta en la Directiva Hábitats de la UE, el Convenio de Berna y el Plan de Gestión del Salmón Atlántico en Asturias. Legalmente, el Principado tiene competencia exclusiva sobre la pesca fluvial y puede decretar vedas por razones de conservación.
Económicamente, la pesca recreativa del salmón genera alrededor de 2,3 millones de euros anuales en Asturias, según estimaciones del Observatorio de la Pesca Fluvial. La veda afecta directamente a guías, alojamientos rurales y comercios locales. Sin embargo, el valor de los servicios ecosistémicos del río —como la regulación hídrica y la calidad del agua— supera ampliamente esa cifra.
Datos Clave
- La veda entra en vigor el 1 de enero de 2027 y afecta a todas las cuencas asturianas.
- Solo se permite la captura del Campanu en las cuencas oriental y occidental.
- Las subastas de Cornellana y Cangas de Onís seguirán celebrándose bajo estricto control.
- El descenso del 18% en capturas se suma a una tendencia negativa de cinco años consecutivos.
- El estrés térmico y la pérdida de caudal son factores ambientales clave identificados por pescadores y técnicos.
- La medida se alinea con el Reglamento (UE) 2019/1241, que exige planes de recuperación para especies en peligro.
La veda del salmón en Asturias no es solo una restricción pesquera. Es un indicador de la presión sobre los ríos, un test de gobernanza ambiental y un desafío para el equilibrio entre economía local y sostenibilidad ecológica. Su éxito dependerá de la transparencia en la toma de decisiones, la inversión en restauración fluvial y el compromiso real con la ciencia.
