El oceanográfico Emma Bardán, de 29 metros de eslora y 7,5 metros de manga, lidera una campaña clave en aguas de Alicante para evaluar puertas voladoras, una innovación en artes de arrastre diseñada para proteger los fondos marinos. Esta misión, coordinada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el IEO-CSIC y la CGPM-FAO, busca validar si esta tecnología reduce la huella del arrastre sin comprometer la captura de especies de alto valor como la merluza, la gamba de altura y la gamba rosada.
¿Qué son las puertas voladoras y por qué son distintas?
Las puertas voladoras son estructuras de arrastre que operan en la columna de agua, no en contacto directo con el fondo. A diferencia de las puertas convencionales, que arrastran sobre el lecho y generan alteración física y sedimentaria, estas mantienen la boca de la red abierta a una altura controlada. Su diseño permite una menor interacción con los hábitats bentónicos.
Tecnología acústica y diseño silencioso
El Emma Bardán incorpora diseño acústicamente optimizado, con aislamiento de vibraciones y ruidos submarinos. Esto garantiza la integridad de los datos acústicos recogidos durante los lances. Los equipos CTD a bordo miden temperatura, conductividad y presión para caracterizar la columna de agua antes y después de cada arrastre.
¿Cómo se mide su impacto real en el fondo marino?
Cada lance se acompaña de cartografiado batimétrico detallado. Los científicos comparan la huella dejada por las puertas voladoras frente a la de las puertas tradicionales. Se analizan cambios en la rugosidad del fondo, redistribución de sedimentos y alteraciones en comunidades bentónicas clave.
Integración con flota comercial
La campaña no se realiza en vacío: un pesquero comercial participa activamente. Esto asegura que los resultados reflejen condiciones operativas reales, no solo ensayos controlados. La colaboración con pescadores aporta experiencia práctica y mejora la viabilidad técnica de la transición.
¿Qué especies y pesquerías están en juego?
Las puertas voladoras se aplican principalmente en pesquerías mediterráneas de arrastre dirigidas a especies demersales y semipelágicas. Entre ellas destacan la merluza, la gamba de altura, la gamba rosada, el salmonete de fango, la pota, el jurel, la galera y la breca. Estas especies sustentan flotas locales y mercados clave, con un valor económico anual superior a 350 millones de euros en el Mediterráneo español.
Marco regulatorio y compromisos europeos
La prueba responde al Reglamento (UE) 2019/1241, que exige reducir el impacto del arrastre en hábitats vulnerables. También al Plan de Acción para la Pesca Sostenible en el Mediterráneo de la CGPM, que fija metas de reducción del 30 % en la huella bentónica para 2030. España incorporará los resultados en su próximo Plan Nacional de Recuperación de Fondos Marinos.
¿Qué datos clave confirman su potencial?
- El Emma Bardán es el buque más pequeño de la flota de investigación de la Secretaría General de Pesca, pero dispone de dos laboratorios científicos y sistemas de adquisición acústica de alta resolución.
- La campaña dura del 16 al 22 de julio de 2026, con más de 12 lances comparativos en zonas de arrastre habitual.
- Las puertas voladoras reducen el contacto físico con el fondo en un 72 %, según ensayos previos del IEO-CSIC en el Golfo de Cádiz.
- La eficiencia de captura se mantiene dentro del ±5 % respecto a las puertas convencionales, según datos preliminares de 2025.
- El estudio forma parte del proyecto europeo MED-TRAWL, cofinanciado por el Programa Pesca y Acuicultura de la UE (2021–2027).
Datos Clave
- El Emma Bardán opera con diseño acústicamente optimizado para garantizar calidad en mediciones subacuáticas.
- Las puertas voladoras evitan el contacto directo con fondos sensibles, como praderas de Posidonia oceanica.
- La campaña valida una solución técnica alineada con el Reglamento (UE) 2019/1241 y los objetivos de la Estrategia Marina de la UE.
- Los resultados impactarán directamente en la renovación de autorizaciones de pesca para flotas mediterráneas a partir de 2027.
- La integración con un pesquero comercial asegura escalabilidad y aceptación social del cambio tecnológico.
