El Estado no es un obstáculo para la innovación: es su principal acelerador. Mariana Mazzucato demuestra que Silicon Valley nació gracias a inversión estatal masiva, no al libre mercado puro. En España, la burocracia se critica, pero lo que falta es una burocracia estratégica, no menos burocracia. El reto no es eliminar trámites, sino diseñarlos para resolver problemas reales: cambio climático, salud pública, transición digital.
¿Qué significa un Estado emprendedor?
Un Estado emprendedor no reparte subvenciones al azar. Diseña misiones ambiciosas, como llegar a la Luna o descarbonizar la industria. Asigna recursos con criterio, evalúa resultados y asume riesgos que el sector privado rechaza.
El Estado como formador de mercados
No solo corrige fallas: las crea. Financió la red de internet, los GPS y los fármacos contra el cáncer. En España, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) movilizó 70.000 millones de euros. Pero su impacto depende de cómo se ejecuten los fondos: con visión de largo plazo o con urgencia burocrática.
¿Por qué fracasan muchas políticas públicas de innovación?
La mayoría falla por diseño, no por mala fe. Se miden resultados en meses, no en décadas. Se exige retorno inmediato, aunque la innovación requiere paciencia. Además, se separa la ciencia de la política: los ministerios no hablan con los centros tecnológicos.
La brecha entre teoría y práctica
España invierte el 1,24 % del PIB en I+D (2023), muy por debajo del 2,2 % de la UE. Pero el problema no es solo la cantidad: es la fragmentación institucional. Hay más de 40 organismos públicos con competencias en innovación. Sin coordinación, los fondos se duplican o se pierden.
¿Cómo transformar la burocracia en una herramienta de innovación?
No se trata de eliminar trámites, sino de redefinir su propósito. Una burocracia estratégica prioriza objetivos claros, simplifica procesos alineados con misiones, y capacita a los funcionarios en gestión de proyectos complejos.
El caso de los fondos europeos
El PRTR exigió adaptar la administración a plazos ajustados. Algunas comunidades autónomas crearon unidades de gestión ágil. Otras, no. El resultado: diferencias del 300 % en velocidad de ejecución entre regiones.
¿Qué dice la ley actual sobre el rol del Estado en innovación?
La Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (2023) reconoce explícitamente el papel del Estado como agente transformador. Obliga a los ministerios a integrar objetivos de innovación en sus planes anuales. Pero carece de mecanismos de rendición de cuentas vinculantes y de presupuesto específico para su implementación.
Datos Clave
- España invierte 1,24 % del PIB en I+D, frente al 2,2 % de la media europea.
- El PRTR movilizó 70.000 millones de euros, pero solo el 62 % se ejecutó en 2023.
- Más de 40 organismos públicos gestionan innovación sin coordinación vertical ni horizontal.
- El 78 % de los emprendedores considera que la burocracia frena su crecimiento, pero el 61 % no conoce los programas de apoyo existentes.
- La Ley de la Ciencia 2023 es pionera en Europa, pero carece de indicadores obligatorios de impacto.
El contexto económico actual exige una redefinición urgente del Estado. La inflación, la escasez de talento y la dependencia energética no se resuelven con ajustes fiscales. Se resuelven con inversión pública inteligente, alianzas público-privadas con objetivos claros y una administración que entienda que su misión no es evitar errores, sino construir futuro. En España, el reto no es elegir entre Estado o mercado. Es construir un Estado que sepa liderar el mercado hacia lo que la sociedad necesita —no solo lo que el mercado ofrece.
