Coia Valls publicó ‘El somni de Gaudí’ en marzo de 2026. La novela explora cinco generaciones de una familia reusense vinculada a la construcción de la Sagrada Familia. Su enfoque no es monumental, sino íntimo: recupera mujeres invisibilizadas, oficios olvidados y memorias silenciadas por el paso del tiempo y la historia oficial.
¿Qué hace única a ‘El somni de Gaudí’ dentro de la narrativa histórica catalana?
La novela rompe con la tradición centrada en figuras masculinas. En lugar de retratar a Gaudí como un genio aislado, lo sitúa como una presencia que dialoga con la materia, la luz y las voces de quienes trabajaron en su obra. La construcción del templo no es fondo: es memoria material, testigo de oficios, luchas sociales y transformaciones urbanas.
La Sagrada Familia como cronómetro social
Cada piedra del templo marca un cambio: la electrificación de Barcelona, las revueltas obreras, el anticlericalismo de 1909, la fractura de la Guerra Civil, la represión de la posguerra y la consagración canónica de 2010. En 2026, el templo sigue en construcción. Esa lentitud no es retraso: es ética del tiempo, un acto de resistencia frente a la aceleración cultural y económica.
¿Cómo aborda la novela la memoria familiar y la demencia?
La protagonista contemporánea busca reconstruir su identidad tras el olvido progresivo de su padre, afectado por demencia. Su investigación genealógica no busca certezas documentales, sino palabras para los silencios. La novela convierte la pérdida de memoria en un motor narrativo: cada capítulo es una pieza de un rompecabezas emocional.
La genealogía emocional como acto político
Recuperar los nombres de las mujeres —Anna de Vilanova, la tejedora, la maestra de escuela, la costurera del taller de vidrieras— no es un gesto literario. Es una reivindicación de su papel en la historia material del templo. Sus manos moldearon piedra, vidrio y yeso. Sus decisiones afectaron el ritmo de los andamios. Su ausencia en los archivos no significa su ausencia en la obra.
¿Qué impacto económico y cultural tiene la Sagrada Familia en 2026?
En 2026, la basílica genera más de 500 millones de euros anuales en turismo, empleo y patrocinio. Sin embargo, el 72 % de los trabajadores en la obra actual son mujeres, muchas en puestos técnicos y de restauración. La novela anticipa este cambio: ya en 1936, mujeres dirigían talleres de cerámica y talla. Hoy, su presencia se normaliza, pero su historia sigue subrepresentada en los discursos oficiales.
El marco legal de la memoria histórica
La Ley de Memoria Democrática de 2022 obliga a recuperar historias silenciadas. ‘El somni de Gaudí’ se alinea con su espíritu: no solo recuerda víctimas, sino sujetos activos de la construcción colectiva. La obra también dialoga con la Ley de Patrimonio Cultural de Cataluña, que reconoce el valor de los oficios artesanales como bienes inmateriales.
¿Por qué esta novela resuena en el contexto actual de Barcelona?
Barcelona vive una tensión entre turismo masivo y memoria local. La Sagrada Familia recibe 4,5 millones de visitantes al año. Pero pocos conocen los nombres de los 120 artesanos que firmaron el primer plano de 1883. Valls recupera esas firmas. Su novela no es ficción escapista: es un acto de justicia narrativa.
Datos Clave
- La novela entrelaza dos líneas temporales: Barcelona 1883 y Barcelona 2026.
- Incluye referencias a 7 hitos históricos: electrificación, Semana Trágica, Guerra Civil, posguerra, consagración de 2010, crisis del 2012 y actualidad post-pandemia.
- El 83 % de los personajes femeninos están basados en oficios documentados en los archivos de la Fundació Junta Constructora.
- La autora realizó 14 visitas al taller de escultura de la Sagrada Familia para investigar técnicas tradicionales.
- La edición incluye un apéndice con 23 nombres reales de mujeres artesanas vinculadas al templo entre 1883 y 1975.
La obra de Coia Valls no solo narra una historia. La repara. Cada página es un andamio para sostener lo que el tiempo intentó borrar: la voz, el oficio y la memoria de quienes construyeron con sus manos y sus silencios.
