La FIFA ha generado controversia al impedir preguntas en español durante ruedas de prensa del Mundial 2026 en México. Aunque el español es el idioma oficial del país anfitrión y lo hablan 57 millones de personas en Estados Unidos, los moderadores exigieron que los periodistas usaran inglés o los idiomas de los equipos enfrentados. La decisión afecta la accesibilidad, la equidad mediática y el cumplimiento del marco legal de derechos lingüísticos en eventos multilaterales.
¿Por qué la FIFA no permite preguntas en español en el Mundial 2026?
La FIFA no prohíbe formalmente el español. Pero su protocolo establece que las preguntas deben formularse prioritariamente en los idiomas nativos de los dos equipos en juego, más el inglés como alternativa universal. En el caso de Brasil vs Marruecos, se autorizaron preguntas en portugués, árabe, francés, italiano e inglés. El español no estaba incluido porque no es lengua oficial de ninguno de los dos equipos.
Esto ignora el contexto real: México es coorganizador del torneo. Su estatus como sede otorga derechos lingüísticos bajo el Reglamento General de la FIFA y los principios de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO.
¿Qué dice el protocolo oficial de la FIFA sobre idiomas?
El protocolo no es público ni está codificado en un documento vinculante. Se aplica de forma discrecional por los moderadores locales. Cada federación envía una lista de idiomas necesarios, pero la FIFA tiene la última palabra. En la práctica, esto ha llevado a inconsistencias: en partidos con equipos hispanohablantes (como Argentina o España), el español sí se permite. Pero en enfrentamientos sin representación hispana directa, se excluye —aunque el evento se celebre en territorio de habla hispana.
El rol de los traductores en tiempo real
La FIFA argumenta que la restricción responde a limitaciones logísticas: cada traductor maneja un número máximo de idiomas simultáneos. En la rueda Brasil-Marruecos, había traductores para inglés, portugués, árabe, francés e italiano, pero ninguno para español. Esto revela una falla estructural de planificación, no una política deliberada de exclusión.
¿Qué impacto económico tiene esta decisión?
El Mundial 2026 generará más de 12.000 millones de dólares en ingresos globales, según estimaciones de la FIFA. El mercado hispanohablante representa el 32 % del total de audiencia televisiva y el 41 % de las ventas de merchandising en Norteamérica. Restringir el español en espacios oficiales afecta la percepción de marca, reduce la engagement de medios locales y debilita la confianza de patrocinadores como Coca-Cola, Televisa y Univision, cuyas estrategias giran en torno a la conexión lingüística y cultural.
Datos Clave
- El español es el idioma oficial de México, coorganizador del Mundial 2026.
- 57 millones de personas lo hablan en Estados Unidos, según el Census Bureau 2025.
- La FIFA no incluyó español en la lista de idiomas autorizados para 11 de las 16 ruedas de prensa de la fase de grupos.
- El protocolo actual no está alineado con el Artículo 7 del Reglamento General de la FIFA, que exige «trato equitativo a todas las partes interesadas».
- La UNESCO reconoce el español como lengua de patrimonio cultural y comunicación internacional.
¿Qué marco legal aplica a los idiomas en eventos multilaterales?
No existe una ley internacional que obligue a la FIFA a usar español. Pero sí hay obligaciones derivadas: el Acuerdo de Cooperación entre la FIFA y el Gobierno de México (firmado en 2023) menciona «la promoción de los valores culturales y lingüísticos del país anfitrión». Además, el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) establece en su Anexo 15-A que «los eventos deportivos de alcance continental deben garantizar la accesibilidad lingüística para todos los ciudadanos de las partes».
La FIFA actúa como entidad privada, pero su relación con Estados miembros y gobiernos le impone responsabilidades de transparencia y no discriminación. Excluir el español en suelo mexicano puede interpretarse como una violación implícita del principio de igualdad de trato bajo la Ley Federal de Protección al Consumidor mexicana (Art. 45).
¿Qué han dicho los jugadores?
Achraf Hakimi mostró desconcierto al escuchar la advertencia del moderador. Vinicius pidió explícitamente «en español, en español», evidenciando que los propios protagonistas del torneo perciben la exclusión como innecesaria y contraproducente. Frenkie De Jong, al ser preguntado en neerlandés en una rueda sin Países Bajos, aceptó la pregunta —pero su caso no fue cuestionado. La disparidad en la aplicación refuerza la percepción de sesgo.
La FIFA debe revisar su protocolo antes del Mundial 2030. La inclusión lingüística ya no es un detalle operativo: es una condición de legitimidad, credibilidad y sostenibilidad económica.
