Un robo de cable de cobre en infraestructuras ferroviarias de Sant Feliu de Llobregat provocó retrasos de hasta 30 minutos en la línea R4 de Rodalies, afectando a miles de viajeros. Los Mossos d’Esquadra detuvieron a dos sospechosos tras una persecución en la B-23 y recuperaron los 150 metros de material robado. Aunque la acción policial fue rápida, la interrupción técnica generó alteraciones operativas significativas.
¿Qué ocurrió exactamente en la red ferroviaria de Sant Feliu?
Los hechos se produjeron en la madrugada del miércoles 13 de mayo de 2026, entre las estaciones de Sant Feliu de Llobregat y Molins de Rei. Dos individuos accedieron ilegalmente a una zona protegida de ADIF, cortaron y sustrajeron 150 metros de cable de cobre usado en sistemas de señalización y alimentación.
Los ladrones cargaron el material en una furgoneta y huyeron. Vigilantes de ADIF alertaron inmediatamente a los Mossos d’Esquadra, quienes activaron un dispositivo de respuesta inmediata.
La persecución y la detención
Las patrullas localizaron el vehículo en la carretera B-23. Tras una persecución controlada, los agentes detuvieron a los dos sospechosos. El cable de cobre fue recuperado íntegramente.
Esta actuación evitó que el material entrara en circuitos ilegales de reciclaje. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: la infraestructura quedó temporalmente inoperativa.
¿Cómo afectó el robo al servicio de Rodalies R4?
El corte de cable de cobre interrumpió sistemas críticos de comunicación y señalización. Como consecuencia, Renfe tuvo que aplicar medidas de contención.
Los trenes con destino Martorell modificaron su recorrido. Su punto final pasó a ser Hospitalet de Llobregat, reduciendo la cobertura en más de 5 km.
Retrasos acumulados y afectación real
Durante la mañana del miércoles, los retrasos promedio alcanzaron los 30 minutos. Algunos trenes registraron demoras superiores, especialmente en horarios punta.
Más de 12.000 viajeros se vieron afectados directamente. Las estaciones de Sant Feliu, Molins de Rei y Hospitalet registraron aglomeraciones inusuales.
¿Por qué el cobre sigue siendo un objetivo prioritario para los ladrones?
El cable de cobre tiene un alto valor en el mercado ilegal de metales. Su precio oscila entre 6 y 8 euros por kilo, según cotizaciones de 2026. Un metro de cable grueso puede pesar hasta 1,2 kg.
Esto convierte 150 metros en una carga de más de 180 kg, con un valor estimado de 1.200 euros en el mercado negro.
Vulnerabilidades en infraestructuras críticas
Muchas zonas de ADIF carecen de sistemas de detección perimetral avanzados. Las cercas son fácilmente saltadas. Las cámaras suelen tener cobertura limitada y sin vigilancia en tiempo real.
Además, los cables están instalados a ras de suelo o en zonas poco iluminadas, facilitando su corte con herramientas básicas.
¿Qué marco legal y económico regula estos robos?
El robo de infraestructura ferroviaria está tipificado como delito contra la seguridad pública en el Código Penal español (artículo 380). Las penas pueden llegar a 6 años de prisión.
Desde 2024, la Generalitat y ADIF han firmado un convenio para reforzar la vigilancia integrada en líneas de Rodalies. Incluye cámaras térmicas, sensores de vibración y coordinación con los Mossos.
Datos Clave
- El robo ocurrió entre Sant Feliu y Molins de Rei, en plena red de Rodalies.
- Se sustrajeron 150 metros de cable de cobre, valorado en más de 1.200 € en el mercado negro.
- Los Mossos d’Esquadra detuvieron a los autores en menos de 90 minutos desde la alarma.
- El incidente causó retrasos de 30 minutos de media y recortó el recorrido de trenes a Hospitalet.
- ADIF ha invertido 4,2 millones de euros en 2026 para blindar 17 puntos críticos de la red catalana.
El robo refleja una tendencia creciente: en los primeros cuatro meses de 2026, los robos de cable de cobre en infraestructuras ferroviarias de Catalunya aumentaron un 37 % respecto a 2025. El impacto económico supera los 2,8 millones de euros anuales en reparaciones y pérdidas operativas. La respuesta policial eficaz en Sant Feliu marca un precedente, pero la prevención sigue siendo insuficiente. La coordinación entre ADIF, Renfe y los Mossos es ahora una prioridad técnica y legal.
