El Ayuntamiento de Badalona cerró 2025 con un remanente de tesorería total de 344 millones de euros. De esa cifra, 268 millones corresponden al remanente de tesorería para gastos generales, una cantidad que el interventor municipal califica como «excesiva». Este dato no refleja desequilibrio financiero, sino una acumulación atípica de liquidez no comprometida en gasto corriente. La cifra supera el presupuesto inicial del consistorio, lo que activa alertas técnicas y políticas sobre gestión presupuestaria y transparencia.
¿Por qué el remanente de tesorería de Badalona es tan alto en 2025?
El aumento no responde a una mejora súbita de ingresos, sino a la acumulación progresiva de fondos destinados a inversiones plurianuales. Cerca de 190 millones del remanente están vinculados a proyectos con financiación previamente asegurada, como obras de infraestructura o renovación urbana. Estos fondos no se ejecutan de inmediato por su naturaleza técnica y administrativa: requieren licitaciones, plazos de adjudicación y fases de ejecución.
La concejalía de Hacienda, liderada por Eva Guillén, confirma que muchos de estos recursos están en proceso de licitación o ya en fase de ejecución. Eso explica la contabilidad conservadora: el dinero está reservado, no inactivo.
¿Es legal mantener 344 millones en remanente de tesorería?
Sí, es legal. Pero no es habitual ni recomendable desde el punto de vista de la gestión pública eficiente. La Ley General Presupuestaria (Ley 47/2003) permite el remanente, pero exige su justificación técnica y su vinculación a fines específicos. El informe de Intervención subraya que el remanente para gastos generales equivale al 100 % del presupuesto inicial: una situación «del todo atípica», según el propio interventor.
El marco legal exige que los excedentes se destinen a amortización de deuda, inversión productiva o dotación de fondos de contingencia. No justificar su uso puede derivar en observaciones del Tribunal de Cuentas o en limitaciones futuras de crédito.
¿Qué impacto económico tiene este remanente en Badalona?
El remanente elevado no implica riqueza disponible para gasto inmediato. Al contrario: refleja una parálisis en la ejecución presupuestaria. Mientras los fondos esperan su destino, se posponen mejoras en barrios, mantenimiento de equipamientos y contratación de personal. Eso afecta directamente a la calidad de los servicios públicos.
Desde el punto de vista macroeconómico, el dinero acumulado en cuentas municipales no circula en la economía local. No genera empleo, no impulsa la contratación de empresas locales ni estimula la demanda interna. En una ciudad con tasas de desempleo por encima de la media catalana, esta inmovilización tiene coste social.
¿Qué dice la oposición y qué exige la Generalitat?
El grupo municipal de Guanyem Badalona ha denunciado una «parálisis absoluta» en la gestión del alcalde Albiol. No se conforman con la explicación técnica: piden que la Generalitat de Catalunya asuma la tutela económica del Ayuntamiento. Su argumento es que la acumulación masiva de liquidez, sin planificación ejecutiva clara, evidencia una falta de capacidad de gestión, no una estrategia financiera.
Esta petición no es meramente política: activa mecanismos previstos en la Ley de Régimen Local. Si se acredita una grave disfunción financiera, la administración autonómica puede intervenir temporalmente la hacienda municipal.
Datos Clave
- El remanente de tesorería total de Badalona en 2025 es de 344 millones de euros.
- De esa cifra, 268 millones corresponden al remanente para gastos generales, calificado como «excesivo» por Intervención.
- El remanente ha crecido un 82 % desde 2020 (189 M€ → 344 M€).
- Cerca de 190 millones están vinculados a inversiones plurianuales en fase de licitación o ejecución.
- El interventor recomienda un análisis urgente de las causas y una revisión del modelo de planificación presupuestaria.
Contexto actual y marco práctico
La situación de Badalona se inscribe en un escenario más amplio: 37 municipios catalanes superan los 100 millones de remanente. Pero pocos lo hacen sin vincularlo a proyectos ejecutados. La diferencia radica en la velocidad de ejecución, no en la capacidad de recaudación. En 2026, el Ayuntamiento ha priorizado la plantilla municipal y la mejora de calles, con un aumento del 8,6 % en el presupuesto. Sin embargo, sin desbloquear los 344 millones, ese incremento queda limitado en su impacto real.
La presión política y técnica crece. La Generalitat ya ha abierto expedientes de supervisión en otros ayuntamientos con remanentes desproporcionados. En Badalona, la próxima auditoría del Tribunal de Cuentas será clave para determinar si la acumulación responde a una estrategia o a una gestión deficiente.
