OBK vuelve con ‘Vértigo’, su primer álbum de canciones inéditas desde 2014. El proyecto liderado por Jordi Sánchez reafirma su identidad sonora: electrónica accesible, letras emotivas y una producción que equilibra frialdad técnica y calidez humana. No es un relanzamiento comercial. Es un acto de coherencia artística en plena madurez creativa.
¿Por qué OBK tardó 12 años en lanzar un nuevo álbum?
Jordi Sánchez rechazó la presión de la industria. No quiso publicar por obligación ni por nostalgia. Para él, cada disco debe ser una experiencia emocional auténtica. Desde los 13 años, su relación con la música ha sido visceral: sintetizadores, melodías de cuatro minutos y una obsesión por el ‘hit’ bien construido.
El silencio no fue inactividad. OBK mantuvo una presencia constante en vivo: 80 conciertos al año, desde el Palau Sant Jordi hasta festivales de revival. Allí, el público se renovó: jóvenes descubrieron las canciones por herencia familiar, y los adultos celebraron su juventud con energía renovada.
¿Cómo ha evolucionado el papel de OBK en la escena musical española?
OBK ya no es solo un referente de los 90. Es un puente generacional. Su música, nacida en la era del italo-disco y la electrónica pionera, anticipó tendencias que hoy dominan festivales y listas de éxitos. Mientras la industria etiquetaba la electrónica como fría o efímera, OBK la humanizó con textos sobre amor, pérdida y esperanza.
Su influencia se ve en artistas que mezclan sintetizadores con narrativa íntima. Además, su reaparición coincide con un auge del pop español con raíces electrónicas, respaldado por plataformas y festivales que valoran la autenticidad sobre la viralidad.
¿Qué impacto económico y cultural tiene el regreso de OBK?
El regreso de OBK no es un fenómeno aislado. Forma parte de una ola de reactivaciones que generan ingresos directos: entradas, merchandising y licencias. Según datos del Observatorio de la Música 2025, los artistas de revival representan el 18 % de la facturación en conciertos en España, con un crecimiento del 22 % interanual.
Pero su valor va más allá de lo financiero. OBK opera dentro del marco legal del derecho de autor colectivo, gestionado por SGAE y AIE. Su regreso refuerza la importancia de los derechos de explotación en formatos físicos y digitales, especialmente en un contexto donde las plataformas de streaming pagan menos del 15 % de sus ingresos a artistas con catálogos consolidados.
¿Qué papel jugó la salida de Miguel Arjona en la pausa de OBK?
La disolución de la dupla original en 2012 fue un punto de inflexión. Miguel Arjona abandonó la música profesional tras dos décadas de colaboración. Para Jordi Sánchez, no fue una ruptura, sino una redefinición. OBK dejó de ser un dúo para convertirse en un proyecto liderado con total autonomía creativa y emocional.
Datos Clave
- ‘Vértigo’ es el primer álbum de OBK con material inédito desde 2014.
- Jordi Sánchez ha realizado 80 conciertos anuales desde 2020, superando su actividad en los 90.
- El revival de los 90 representa el 18 % de la recaudación en conciertos en España (Informe Observatorio de la Música 2025).
- OBK se inspiró en Umberto Tozzi, Depeche Mode, Ultravox y el italo-disco, fusionando frialdad técnica y calidez lírica.
- La gestión de derechos de OBK se rige por el Real Decreto 1/1996, que protege la explotación de obras musicales en entornos digitales y físicos.
El regreso de OBK no es una vuelta al pasado. Es una actualización de su esencia: música hecha con pico y pala, sin concesiones, pero con la madurez de quien sabe que emocionar sigue siendo el único objetivo válido.
