El estrecho de Ormuz es una arteria estratégica que transporta el 20 % del petróleo mundial. En abril de 2026, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, lanzó una advertencia directa a Europa: la estabilidad del estrecho no es una responsabilidad exclusivamente estadounidense. Washington exige socios capaces y leales, no solo declaraciones simbólicas. La tensión con Irán ha escalado, y la respuesta militar y logística ya no depende solo de Washington.
¿Por qué EE.UU. afirma que el estrecho de Ormuz es una prioridad europea?
Europa importa el 90 % de su crudo desde el Golfo Pérsico. Alemania, Italia y España dependen críticamente de los flujos que pasan por el estrecho. En contraste, EE.UU. cubre el 85 % de su demanda energética con producción interna y tiene reservas estratégicas que le dan margen operativo. La vulnerabilidad europea es estructural, no coyuntural.
El costo económico de una interrupción
Una semana de cierre en el estrecho elevaría los precios del petróleo en más del 35 %. Según el Banco Central Europeo, esto provocaría una caída del 0,8 % del PIB comunitario en el primer trimestre. Las industrias química, automotriz y de plásticos sufrirían desabastecimientos inmediatos.
¿Qué implica la advertencia de Hegseth para la política de defensa europea?
La frase “subirse a un barco” no es retórica. EE.UU. espera que la UE active el Artículo 42.7 del Tratado de Lisboa, que obliga a la asistencia mutua en caso de ataque armado. Hasta hoy, ningún Estado miembro lo ha invocado para una crisis marítima. La falta de una fuerza naval europea operativa —como la propuesta European Maritime Task Force— evidencia una brecha entre ambición estratégica y capacidad real.
La brecha entre discurso y acción
En 2025, la UE organizó 12 conferencias multilaterales sobre seguridad energética. Solo 3 Estados miembros participaron en la misión naval Sentinel en el Golfo. Francia y Reino Unido aportaron el 78 % de los buques. Alemania y España no desplegaron unidades de combate.
¿Qué marco legal regula la protección del estrecho de Ormuz?
El estrecho está sujeto al Derecho del Mar (Convención de Montego Bay, 1982). Irán lo califica como “aguas territoriales”, mientras que EE.UU. y la UE lo consideran “paso internacional”. Esta divergencia legal alimenta la tensión. La Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, que respalda el acuerdo nuclear con Irán, exige el respeto a la libertad de navegación. Sin embargo, no prevé mecanismos de ejecución.
El rol de la OTAN y sus límites
La OTAN no tiene competencia formal en el Golfo Pérsico. Su Estrategia 2022 menciona el estrecho solo como “área de interés secundario”. Esto deja a Europa sin respaldo institucional para actuar con autonomía.
¿Cuál es el impacto real de la postura de EE.UU. en la política exterior europea?
La advertencia de Hegseth acelera la presión para una política de defensa común. El Parlamento Europeo aprobó en marzo de 2026 una resolución que exige un fondo marítimo de defensa de 4.200 millones de euros para 2027. Pero su financiación depende del acuerdo unánime de los 27 —y Hungría y Polonia ya han expresado reservas.
Datos Clave
- El estrecho de Ormuz mide 34 km de ancho en su punto más estrecho.
- Transporta 21 millones de barriles diarios de petróleo y productos refinados.
- El 80 % de las exportaciones iraníes de crudo dependen de esta vía.
- La UE destina menos del 0,7 % de su PIB a defensa, muy por debajo del 2 % recomendado por la OTAN.
- Desde 2023, Irán ha realizado 17 ejercicios navales en el estrecho con sistemas de misiles anti-buque.
La advertencia de EE.UU. no es una retirada, sino una redefinición de expectativas. Europa ya no puede delegar su seguridad energética en alianzas sin contrapartida. La estabilidad del estrecho de Ormuz ya no es un tema de diplomacia: es una prueba de madurez estratégica.
