Catalunya depende de la energía nuclear para más del 60% de su consumo eléctrico diario. El cierre previsto de uno de los reactores de Ascó en 2030, junto con el de Cofrentes, pone en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico regional. Sin alternativas operativas a gran escala, la prórroga de vida útil de Ascó y Vandellós se ha convertido en una necesidad técnica, no una opción política.
¿Por qué el cierre de Ascó amenaza la seguridad energética de Catalunya?
El alcalde de Ascó, Miguel Ángel Ribes, ha advertido que la autonomía carece de infraestructura energética capaz de sustituir la generación nuclear actual. No existen parques solares ni eólicos con capacidad instalada suficiente para cubrir el déficit. Además, el encarecimiento del gas ha reducido la viabilidad de las plantas de ciclo combinado como respaldo.
La hiperdependencia nuclear no es teórica
- Más del 60% de la electricidad consumida en Catalunya proviene de centrales nucleares locales.
- Ascó y Vandellós generan juntos más de 2.000 MW, el equivalente al consumo de 3,5 millones de hogares.
- Ningún proyecto renovable en ejecución en Catalunya está previsto para entrar en operación antes de 2028.
¿Qué papel juega el CSN en el cierre de Almaraz y otras centrales?
Almaraz será la primera planta afectada por el calendario oficial. El Centro de Seguridad Nuclear (CSN) emitirá un informe técnico en los próximos meses sobre la viabilidad de extender la operación del reactor 1. Su dictamen es vinculante: si es negativo, el cierre es obligatorio. Si es positivo, la decisión final corresponde al Consejo de Ministros, pero debe basarse en criterios técnicos, no ideológicos.
El marco legal exige rigurosidad técnica
- La Ley 24/2013 del Sector Eléctrico establece que las prórrogas requieren informe previo del CSN.
- El Real Decreto 1043/2022 actualiza los requisitos de seguridad para centrales en fase final de vida útil.
- La Directiva Europea 2014/87/EURATOM obliga a revisiones periódicas independientes cada diez años.
¿Cómo afecta el cierre nuclear al precio de la electricidad en España?
La energía nuclear aporta generación estable, sin emisiones y con coste marginal cercano a cero. Su retirada acelera la dependencia de ciclos combinados, cuyos costes se disparan con el precio del gas. En 2025, las centrales nucleares evitaron un sobrecoste estimado de 1.200 millones de euros en el mercado mayorista. Su desaparición podría elevar la factura eléctrica media en un 8-12% según el Instituto de Estudios Económicos.
Datos Clave
- Catalunya genera el 25% de la electricidad nuclear nacional, pero consume el 32% de la que se produce.
- El cierre de Ascó-1 en 2030 dejaría una brecha de 1.050 MW sin cobertura prevista.
- La AMAC (Asociación de Municipios con Actividad Nuclear) exige que las decisiones se tomen con base en informes del CSN, no en cronogramas políticos.
- España importó el 38% de su energía primaria en 2025: reducir la generación nuclear agrava la dependencia exterior.
¿Qué alternativas reales existen para sustituir la energía nuclear?
No hay sustitutos operativos a corto plazo. Los grandes parques solares en el sur de Catalunya están paralizados por retrasos en conexiones a red y oposición local. Los proyectos eólicos marinos carecen de marco regulatorio definido. Mientras tanto, la hidroeléctrica ha perdido capacidad por sequía y la biomasa no escala a niveles sistémicos. La única alternativa técnica disponible hoy es la prórroga segura, avalada por inspecciones rigurosas y actualización de equipos.
El impacto económico va más allá de la factura
- La central de Ascó aporta 180 millones de euros anuales al PIB catalán.
- Genera 1.200 empleos directos e indirectos, muchos en zonas rurales con escasa diversificación productiva.
- El cierre anticipado podría activar cláusulas de indemnización por cese anticipado, financiadas con fondos públicos.
El debate no es sobre energía nuclear versus renovables. Es sobre seguridad energética real, soberanía tecnológica y coherencia regulatoria. Mientras no existan alternativas operativas, técnicamente validadas y conectadas a la red, mantener las centrales nucleares en servicio es una obligación técnica y económica.
