La situación de la vivienda en Cataluña ha alcanzado niveles alarmantes, especialmente en lo que respecta a los niños y adolescentes que se ven afectados por desahucios y la falta de un hogar estable. En 2025, más de 1.300 familias catalanas enfrentaron el desalojo, y un preocupante 80% de estas familias tenía niños a su cargo. Esta dura realidad ha llevado a la creación de iniciativas como el colectivo Docents 080, que busca abordar la problemática de la inseguridad residencial desde el ámbito educativo.
El colectivo, compuesto por docentes de diversas etapas educativas, ha lanzado una guía destinada a ayudar a las escuelas a detectar y acompañar a los estudiantes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad habitacional. La guía se presenta como una herramienta fundamental para que los centros educativos puedan intervenir de manera efectiva ante casos de desahucios, infravivienda o sinhogarismo. La propuesta incluye pautas para que las comunidades educativas se organicen y ofrezcan apoyo a los niños y adolescentes, asegurando que no enfrenten estos procesos en soledad ni con vergüenza.
### La Educación como Espacio de Protección
La educación debe ser un refugio para los estudiantes, un lugar donde se garantice su bienestar y se protejan sus derechos. Desde Docents 080, se enfatiza que las escuelas no pueden permanecer neutrales ante la vulneración de derechos que sufren muchos de sus alumnos. La guía presentada recientemente propone que los centros educativos actúen como espacios de resistencia, donde se fomente la empatía y la solidaridad hacia aquellos que enfrentan la pérdida de su hogar.
Una de las frases que resuena entre las familias es: «Mama, Salva se va de la escuela porque no encuentran casa en el barrio». Este tipo de comentarios reflejan la angustia de los niños que, al igual que sus compañeros, desean tener un hogar donde sentirse seguros. La guía busca que la protección de la infancia frente a los desahucios sea una prioridad en la agenda educativa, instando a las autoridades a implementar medidas públicas que garanticen un entorno educativo estable para todos los niños.
La guía también aborda la necesidad de una mirada estructural sobre la falta de vivienda, argumentando que este problema no es responsabilidad individual de las familias, sino que debe ser entendido como un desafío social que requiere soluciones colectivas. Esto implica que las escuelas deben estar preparadas para identificar situaciones de vulnerabilidad a través de diferentes vías, ya sea mediante la comunicación directa con las familias, la observación de señales de alerta en el comportamiento de los estudiantes o la colaboración con servicios sociales y organizaciones comunitarias.
### Estrategias para el Acompañamiento
Una vez que se identifican las situaciones de riesgo, la guía propone diversas estrategias de intervención adaptadas a las realidades de cada centro educativo. La primera y más importante es ofrecer apoyo emocional y social a los estudiantes y sus familias. Esto puede incluir la creación de espacios de conversación con tutores o educadores sociales, así como el acompañamiento a servicios sociales en momentos críticos, como durante un desalojo.
Además, se sugiere la implementación de adaptaciones pedagógicas, como la flexibilización de plazos y tareas para aquellos alumnos que estén atravesando situaciones difíciles. También se propone ofrecer refuerzo educativo gratuito para aquellos que lo necesiten, así como trabajar en la prevención del estigma asociado a la falta de vivienda. Incluir el derecho a la vivienda en el currículo escolar es una de las recomendaciones clave, ya que permite que todos los estudiantes comprendan que este es un derecho humano fundamental y no una situación de vergüenza.
El trabajo en red es otro aspecto crucial que se destaca en la guía. Involucrar a todo el claustro docente, al equipo directivo, a las asociaciones de familias y a las entidades del barrio es esencial para asegurar que la respuesta a la vulnerabilidad habitacional sea comunitaria y efectiva. Esto no solo fortalece el apoyo a los estudiantes, sino que también crea un sentido de comunidad y solidaridad en torno a un problema que afecta a muchas familias.
La guía presentada por Docents 080 y el Observatori DESCA es un paso significativo hacia la creación de un entorno educativo más inclusivo y solidario. Al abordar la problemática de la vivienda desde la educación, se busca no solo proteger a los estudiantes, sino también empoderar a las comunidades para que se conviertan en agentes de cambio en la lucha contra la vulnerabilidad habitacional. La educación, en este contexto, se convierte en una herramienta poderosa para transformar realidades y garantizar que todos los niños tengan acceso a un hogar y a una educación de calidad.
