El barrio Gòtic de Barcelona ha perdido uno de sus referentes culinarios más queridos con el cierre definitivo de El Cuiner de Damasc, un restaurante que durante dos décadas ha sido sinónimo de kebab de calidad y auténtica cocina de Oriente Medio. Su fundador, Salem Kahbbaz, ha decidido retirarse a los 80 años, poniendo fin a una trayectoria que ha dejado una huella imborrable en la gastronomía local.
### Un Legado de Sabor y Tradición
El Cuiner de Damasc no solo era conocido por sus kebabs artesanales, elaborados con carne de cordero y pavo marinada con especias como canela y pimienta, sino que también ofrecía una variedad de platos tradicionales sirios que conquistaron a los barceloneses. Desde su famoso falafel hasta su hummus, cada bocado era una invitación a disfrutar de la rica cultura culinaria de Siria. La calidad de sus ingredientes y la dedicación de Salem a la cocina auténtica hicieron que el pequeño local se convirtiera en una parada obligatoria para los amantes de la gastronomía oriental.
La historia de El Cuiner de Damasc comenzó hace 20 años, cuando Salem decidió abrir las puertas de su restaurante en la calle dels Templers. Desde entonces, se ha ganado el corazón de generaciones de clientes, quienes no solo acudían por la comida, sino también por la calidez y la hospitalidad que Salem ofrecía. Su pasión por la cocina lo llevó a publicar un libro en 2008 titulado ‘El cocinero de Damasco. Cocina, cultura y recetas’, donde compartió su amor por la gastronomía y la cultura de su tierra natal.
### La Decisión de Cerrar
El cierre de El Cuiner de Damasc se produjo en diciembre de 2025, cuando Salem decidió devolver las llaves del local. A diferencia de otros negocios que han cerrado debido a la especulación inmobiliaria o el aumento de alquileres en el barrio, la decisión de Salem fue puramente personal. «Me he jubilado, ya estoy mayor», comentó con serenidad, dejando claro que su retiro no se debió a presiones externas, sino a un deseo de descansar después de años de trabajo arduo.
No es la primera vez que Salem considera la jubilación. En 2021, ya había cerrado temporalmente el restaurante, pero tras un mes de inactividad, decidió reabrir, sintiéndose incapaz de permanecer inactivo. «Soy una persona activa», decía en aquel entonces, reflejando su amor por la cocina y el servicio al cliente. Sin embargo, esta vez ha decidido que es el momento adecuado para cerrar este capítulo de su vida.
El impacto de su cierre se siente en el barrio, donde muchos clientes habituales han expresado su tristeza por la pérdida de un lugar que no solo ofrecía comida deliciosa, sino también un sentido de comunidad. El Cuiner de Damasc era más que un restaurante; era un lugar donde las personas se reunían, compartían historias y disfrutaban de la buena comida en un ambiente acogedor.
La noticia de su cierre ha resonado en las redes sociales, donde los antiguos clientes han compartido recuerdos y anécdotas sobre sus visitas al restaurante. Muchos han destacado la calidad de la comida y la amabilidad de Salem, quien siempre tenía una sonrisa y una palabra amable para todos. La comunidad ha expresado su agradecimiento por los años de servicio y la contribución de Salem a la cultura gastronómica de Barcelona.
El Cuiner de Damasc deja un legado que perdurará en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de disfrutar de su cocina. Aunque el restaurante ha cerrado sus puertas, su influencia en la gastronomía de la ciudad y en el corazón de sus clientes seguirá viva. La historia de Salem Kahbbaz y su restaurante es un recordatorio de la importancia de la pasión y la dedicación en la cocina, así como del impacto que un pequeño negocio puede tener en una comunidad.
A medida que el barrio Gòtic continúa evolucionando, la ausencia de El Cuiner de Damasc se sentirá profundamente. Sin embargo, el legado de su comida y la calidez de su fundador permanecerán en la memoria colectiva de Barcelona, recordando a todos que la buena comida no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma.