Un reciente estudio de la Universidad de Oxford ha revelado que casi la mitad de la población mundial, es decir, aproximadamente 3.790 millones de personas, se verá afectada por el calor extremo para el año 2050 si se alcanza un calentamiento global de 2 °C por encima de los niveles preindustriales. Este escenario, que los científicos consideran cada vez más probable, plantea serias preocupaciones sobre la salud, la infraestructura y la sostenibilidad en diversas regiones del mundo.
**Impacto del Calor Extremo en Diferentes Regiones**
Los hallazgos, publicados en la revista *Nature Sustainability*, indican que las regiones más vulnerables al aumento de temperaturas peligrosas incluyen la República Centroafricana, Nigeria, Sudán del Sur, Laos y Brasil. Sin embargo, las poblaciones que enfrentarán el mayor riesgo se encuentran en países como India, Nigeria, Indonesia, Bangladesh, Pakistán y Filipinas. En 2010, el 23 % de la población mundial experimentaba calor extremo, y se prevé que esta cifra aumente al 41 % en las próximas décadas.
Los países con climas más fríos también se verán afectados, aunque de manera diferente. Se estima que estos países experimentarán un aumento relativo mucho mayor en los días de calor extremo, con incrementos que podrían superar el doble en algunos casos. Por ejemplo, en comparación con el período 2006-2016, un calentamiento de 2 °C podría duplicar la población afectada en Austria y Canadá, y aumentar en un 150 % en el Reino Unido, Suecia y Finlandia. En Noruega, el incremento podría ser del 200 %, mientras que en Irlanda se prevé un aumento del 230 %.
**Desafíos en Infraestructura y Adaptación**
La infraestructura actual en muchos de estos países ha sido diseñada para soportar condiciones de frío, lo que significa que un aumento moderado de la temperatura podría tener consecuencias desproporcionadas. La adaptación a estas nuevas condiciones climáticas será crucial. Jesús Lizana, profesor asociado de Ciencias de la Ingeniería y autor principal del estudio, señala que la mayoría de los cambios en la demanda de refrigeración y calefacción ocurren antes de alcanzar el umbral de 1,5 °C. Esto implica que se necesitarán medidas de adaptación significativas en un futuro cercano.
Por ejemplo, se estima que muchos hogares en regiones afectadas necesitarán instalar sistemas de aire acondicionado en los próximos cinco años. Sin embargo, incluso con estas adaptaciones, las temperaturas seguirán aumentando si se alcanza el umbral de 2 °C. La demanda de aire acondicionado, por lo tanto, crecerá de manera notable, lo que también tendrá implicaciones en el consumo energético y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Radhika Khosla, profesora asociada de la Escuela Smith de Empresa y Medio Ambiente, enfatiza que los hallazgos del estudio deben ser considerados como una llamada de atención. Superar el umbral de 1,5 °C tendrá repercusiones sin precedentes en múltiples aspectos de la vida humana, incluyendo la educación, la salud, la migración y la agricultura. La única vía viable para revertir esta tendencia hacia un futuro más caluroso es el desarrollo sostenible con cero emisiones netas.
El aumento de la demanda energética para sistemas de refrigeración también se prevé que sea significativo. Mientras que la demanda de calefacción disminuirá en países como Canadá y Suiza, el aumento del calor extremo generará un desafío adicional en términos de sostenibilidad y gestión de recursos. El estudio también ha proporcionado un conjunto de datos de código abierto sobre la demanda global de calefacción y refrigeración, que incluye 30 mapas globales con una resolución de aproximadamente 60 km. Estos datos son fundamentales para la planificación de políticas de desarrollo sostenible y para la adaptación a las nuevas realidades climáticas.
La situación es alarmante y requiere una respuesta inmediata y coordinada a nivel global. Los gobiernos y las instituciones deben priorizar la implementación de políticas que no solo aborden el cambio climático, sino que también preparen a las comunidades para enfrentar los efectos del calor extremo. La colaboración internacional y el compromiso con la sostenibilidad son esenciales para mitigar los impactos del calentamiento global y proteger a las poblaciones más vulnerables del mundo.
