El lunes se presentó como un día complicado para los conductores que intentaban acceder a Barcelona, con múltiples retenciones en las principales vías de acceso a la ciudad. Las cámaras de Trànsit mostraron imágenes de congestión en la C-58 a la altura de Montcada i Reixach y en la B-23 a su paso por El Papiol. La situación se vio agravada por las incidencias en el servicio de Rodalies, que obligaron a detener la circulación de trenes en dos ocasiones antes de las 08:00 horas, lo que llevó a muchos a optar por sus vehículos particulares.
El director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, explicó en una entrevista que la saturación en la Ronda de Dalt fue tal que el ayuntamiento se vio obligado a cerrar temporalmente la entrada en dirección Llobregat durante unos 15 minutos. Esta medida buscaba aliviar el colapso que se había generado entre Santa Coloma de Gramenet y Sarrià-Sant Gervasi. La Ronda de Dalt se reabrió alrededor de las 08:40 horas, pero el tráfico continuó siendo denso en ambas rondas que circundan la ciudad.
A las 10:50 horas, Trànsit reportó 10 kilómetros de retenciones en la Ronda Litoral hacia el Llobregat y dos kilómetros en sentido Besòs. La Ronda de Dalt también presentaba 6,50 kilómetros de tráfico denso hacia el Llobregat, además de otros puntos críticos en la C31 y C58. A lo largo de la mañana, se registraron más retenciones en la C-16, C33 y C31, lo que reflejó la creciente frustración de los conductores que buscaban alternativas para llegar a sus destinos.
### Accidente y Congestión en la AP7
La situación se complicó aún más en la AP7, donde un accidente en Gelida, en el mismo lugar donde un muro colapsó sobre un tren de Rodalies la semana anterior, dejó la circulación reducida a un único carril. Este incidente provocó una cola de aproximadamente siete kilómetros hacia las 09:00 horas. Lamiel advirtió que, aunque el carril abierto funcionaba adecuadamente, la reducción de tres a uno en una autopista de alta capacidad no podía absorber el volumen de tráfico necesario, lo que resultó en un aumento significativo de la espera.
El director de Trànsit recomendó a los conductores evitar la AP7 en Gelida y optar por la A2 hasta Martorell, desviándose por la C15 hacia Vilafranca de Penedès. A pesar de que la C32 había vuelto a ser libre de peaje, también se reportaron colas en varios tramos, incluyendo el acceso sur a Barcelona. La congestión se extendió a la C58 y la C31, lo que generó un panorama caótico en la red viaria de la ciudad.
Lamiel también destacó que, aunque el incremento del tráfico en el anillo metropolitano fue del 2%, había corredores que mostraban una presión inusual, como el del Maresme, que experimentó congestiones más típicas de un domingo por la tarde que de un día laborable. La AP7 en dirección a Girona también sufrió retenciones debido a un vehículo averiado, lo que complicó aún más la situación en la mañana del lunes.
### Impacto en el Transporte Público
La crisis en el servicio de Rodalies tuvo un efecto dominó en el tráfico de la ciudad. Muchos pasajeros, ante la incertidumbre sobre la disponibilidad de trenes, decidieron utilizar sus vehículos, lo que contribuyó a la saturación de las carreteras. Las colas se formaron en puntos críticos como el Nus de la Trinitat, donde la congestión se volvió habitual en las horas pico.
Lamiel subrayó que las vías de gran capacidad están diseñadas para manejar hasta 5.200 vehículos por hora, pero cuando se inyectan entre 6.000 y 7.000 vehículos, se produce una congestión inevitable. La franja horaria más crítica se extendió entre las 08:00 y las 10:00 horas, aunque hacia las 09:00 se comenzaron a notar signos de mejora en algunas áreas, como el Nus de la Trinitat.
La situación del tráfico en Barcelona es un recordatorio de la interconexión entre el transporte público y privado. La falta de confianza en el sistema de trenes puede llevar a un aumento en el uso de vehículos particulares, lo que a su vez genera más congestión en las carreteras. Las autoridades de tráfico continúan trabajando para mejorar la fluidez del tráfico y garantizar que los ciudadanos puedan desplazarse de manera eficiente y segura en la ciudad.
